PALABRAS CON AROMA DE MUJER


happy beautiful woman in long back in the flowered garden
Por: Joaquín Jerez Herrera

«Una mujer es más bella que el mundo en que vivo» Paul Eluard

En día en que el Creador decidió dejar a Eva en el Paraíso terrenal, desde su divina sabiduría, anticipó el lugar privilegiado que ella tendría sobre la faz de la tierra. Por eso la historia, intérprete del tiempo y cómplice del mismo, le asigno una página selecta escogiendo el 8 de marzo como «el Día Internacional de la Mujer” Justamente este es el acontecimiento que hoy nos convoca, especialmente a los hombres para que, al unísono, rindamos un merecidísimo homenaje a ese ser entrañable y único que ella encarna. Sus facetas son múltiples, como múltiples son sus reconocimientos en este laberíntico mundo que les ha tocado vivir. Su principal papel, desde su génesis, fue poblar la tierra en su condición de madre, multiplicadora de la especie humana y por esa vía, dejar ver esa estela de afectos maternales cuando un retoño de sus entrañas se posa en la cuna de sus brazos.

En su rol de mujer de hogar, junto al hombre, asume la responsabilidad de sacarlo adelante. Lucha a brazo partido para multiplicar los alimentos y el dinero; resta angustias y querellas, adicionando su compresión para hacer la vida más amena; suma esfuerzos y esperanzas para no tener que dividir aquello que los ha unido: el Amor.

Estos detalles altruistas y sabios, vivenciados por la mujer, justifican en grado superlativo el sitial de exclusividad que habita en el alma de cada hombre. Como si lo anterior fuera poco, en el campo laboral y desempeño de sus profesiones, afianza su pulcritud, sutileza y honradez. De la primera dan cuenta su vestir, su trato y comportamientos; de la segunda su tacto e interacción humanas y de la última, la transparencia al manejar con responsabilidad los recursos empresariales o estatales. Evidencias hay múltiples, de allí se destaca el reconocimiento que actualmente posee en el mundo laboral, cuyo espacio se ha ganado a pulso e inteligencia, no importa el cargo ni el rango que ocupe.

Todas estas cualidades y virtudes, grosso modo descritas, no son ajenas a las múltiples mujeres y compañeras que comparten nuestra misma labor. Por consiguiente, los hombres que les acompañamos desde el hogar hasta la vida laboral, somos testigos de excepción de la responsabilidad, laboriosidad, dignidad, competencia y respeto de cómo estas mujeres asumen su papel desde las disimiles posiciones que desempeñan. A todas ellas, nuestro reconocimiento y admiración.

Permítanme, finalmente, destacar la faceta amorosa que nos inspira la mujer. No hay hombre sobre la tierra que jamás se haya resistido a los efluvios amorosos que ella nos provoca y de múltiples formas le exteriorizamos nuestro amor. Esta es, por tanto, una pequeña muestra recogida en versos como homenaje al ser que la motiva.

“El reloj miente:

No dura lo mismo Una hora contigo Que una hora sin tí”

“No hay nada más precioso que una mujer que se asoma

sobre su primavera para mirar el mundo

rendido delante de ella, expectante, trémulo…”

“No hay nada que conmueva tanto

como la mujer en las últimas tardes de su otoño, toda llena de cantos y de hojas

que la visten como si fueran amarillos y errantes los recuerdos”

“Me gustaría pasar

el resto de mis días con alguien que no me necesite para nada pero me quiera para todo”

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