OMNIPRESENTE Y BELLA


Por Angie García

Adictos a ella, a su ritmo, melodía, armonía, a sus notas, a su tempo y sobre todo a su silencio. Ella nos acompaña en los asesinatos que le hacemos a nuestro espíritu, aunque lo resucita, a veces es inquieta y nos amarra a ella. ¡Qué bella es la música!

A mí me besa la ópera, me duerme la zen y me despierta el rock, me encanta que mis padres me hayan criado con la clásica, y el parto fue la sinfonía de Beethoven y el llanto que nació fue el sabor a bullerengue que hoy es un ‘arrure’, ‘no llores más’.

Les doy por bien servido este buffet de la música a través de la Palabra, y me complace decirles que incendio a mi enemigo con la obra ‘Piratas del Caribe’, ‘Thunderstruck’, ‘Game of Thrones’. Me duermo con ‘Baba Nam Kevalan’, sueño con ‘The piano guys’, bailo ‘Quimbara de Celia Cruz’, soy feliz con Etelvina Maldonado, lloro con Hillsong, me desconecto con ‘BB King’, me divierto con ‘The Beatles’ y también me la paso escuchando otros locos como André Rieu, Bocelli y Richard Clayderman.

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