NO HAY QUE SER BACHILLER PARA SER GRANDE


Por Manuel Medrano

«Los que están dirigiendo el país no son necesariamente los más capaces”, dijo Adolfo Meisel Roca, un brillante economista, investigador y actual rector de la Universidad del Norte a un periodista del portal digital la Silla vacía.

Y desde el punto de vista de este cronista, nuestra querida Colombia está dirigida por una caterva de vencejos. Por una caterva de individuos en su gran mayoría con perfiles como los del mamador de gallo Armando Benedetti y del áulico Roy Barrera. O como el tipejo que el Centro Democrático impuso en la presidencia del Senado, un tal Ernesto Macías Tovar, quien no solo ha desprestigiado el título de bachiller –ya que los medios de comunicación han hecho mucho énfasis al atribuir todas sus pilatunas y al cúmulo de su desfachatez a esa condición intelectual suya– sino que también le ha dado un toque folclórico a la dignidad que representa, olvidando que el hombre es inteligente y talentoso por naturaleza, y porque las divinidades lo privilegian.

Es bueno recordar, que uno de los gigantes de la música colombiana, ni siquiera término la primaria y está considerado por la crítica musical como uno de los cinco mejores compositores que ha parido esta tierra nuestra. No era bachiller, pero compuso canciones como la Piragua, Violencia y la Momposina, no era bachiller, pero también compuso tangos, rancheras, pasillos y boleros, tales como Mala mujer, que interpretó Cesar Castro y Busco tu Recuerdo que cantó el Puertorriqueño Charles Figueroa.

Alejandro Duran y Calixto Ochoa no fueron bachilleres, ni Lisandro Mesa ni Alfredo Gutiérrez.

Gabriel García Márquez tan solo fue un bachiller, que hizo un par de semestres de derecho, fue periodista empírico, en fin, un bachiller que se ganó el premio Novel de literatura en 1982.

Así que la mediocridad del presidente del Senado no tiene nada que ver con su título de bachiller.  Otro grande que tan solo fue bachiller del Colegio Nacional Loperena de Valledupar, fue el que compuso La casa en el aire, la Custodia de Badillo, Jaime Molina y el Almirante Padilla, entre otros temas musicales… Grande Rafael Escalona.

Esos doctores graduados en la Sorbona, en Harvard y en las más importantes universidades de Colombia pertenecen a es caterva de vencejos a las que se refiere Adolfo Meisel Roca, cuando afirma que los que están dirigiendo el país no son necesariamente los más capaces.

¡Qué paradoja! Estamos dirigidos por los incapaces y hasta por los capataces.

“En Colombia ha sido común que los gobernantes favorezcan a sus regiones y gobiernen con gente de sus regiones”.

“Colombia es uno de los países más desiguales de América Latina y es desigual entre sus regiones, algo que entre otras cosas está ligado a la forma como ha estado distribuido el poder político». Afirma el economista y rector de la Universidad del Norte con toda razón.

El fanatismo partidista que ha estimulado a los incapaces que hasta ahora han dirigido el país no nos permite ver más allá de nuestras narices y tan solo un acto de rebeldía nos ayudaría a enarbolar la bandera libertaria que nos empuje a derrotar a la casta mediocre que ha ejercido un ambiguo liderazgo y por ende ha frenado todas las posibilidades de este gran país.

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