LAS AVANZADAS DE LUJO


Por Manuel Medrano

A propósito de esta campaña política en la que corresponde elegir gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles, queda en evidencia una vez más el comportamiento vil de la clase dirigente que nos ha tocado en suerte.

Llegan a los barrios llamados pobres, con toda su avanzada en carros de alta gama, con jóvenes uniformados demostrando un aire de superioridad, armados de pancartas y vociferando el eslogan del candidato, invadiendo el territorio, poniendo afiches en los postes de energía y en las casas, generando un impacto profundo en el conglomerado que habita esos sectores excluidos, especialmente entre los jóvenes y niños que no entienden el motivo de la invasión por parte de esa gente tan elegante que nunca  se ven  por  esos lares.

No han pavimentado las calles, no hay agua potable asegurada, no hay un servicio de energía eléctrica estable y la educación es de mala calidad. Sin embargo, cada vez que hay elecciones, todos llegan con el mismo discurso y las mismas promesas de siempre.

Mientras que algunos miembros de la comunidad, cansados de los mismos, han decidido no salir a votar el día señalado, otros empiezan a hacer fila frente de una elegante mansión en un barrio de ricos de la ciudad para recibir mercaditos y hasta 100 mil pesos por su conciencia.

El subdesarrollo mental es evidente y el entorno plagado de miseria en que viven con su familia parece no dejarles otra alternativa. Algunos aseguran que han aguantado hambre durante los últimos 4 años y que no existe una forma de conseguir donde trabajar. La verdadera política no debe salir por tres meses a visitar las comunidades dizque para enterarse de las necesidades. Los verdaderos líderes conocen los problemas porque los estudian y visualizan sus posibles soluciones. Y por más de veinte años no ha existido una acción reivindicatoria que haga sentir a esa pobre gente que son seres humanos que necesitan recuperar su dignidad y el tiempo perdido. La desesperanza se hace latente, cuando la clase política no tiene una visión concreta hacia dónde deben orientarse las acciones para avanzar con el desarrollo de los pueblos.

Recientemente, Noticias Caracol difundió un especial periodístico de Tumaco, departamento de Nariño, donde con imágenes de un paisaje miserable, el periodista Enrique Gómez muestra la Colombia fracasada, pletórica de pobreza y de miseria. En pleno siglo XXI, Tumaco parece ser tierra de nadie, erosionado por el microtráfico, la violencia y la minería ilegal. ¿Dónde han estado los políticos mientras sectores del país son carcomidos por el abandono?

En lo que compete al departamento de Sucre, el gobernador Edgar Martínez finaliza su mandato dejando el Hospital Universitario en peores condiciones que hace 4 años, el Golfo de Morrosquillo con un capital humano atropellado por la inseguridad y la delincuencia, en los Montes de María los paramilitares y el microtráfico siguen haciendo presencia con mayor intensidad.

Del alcalde de Sincelejo hay que decir que le quedó grande la zona corregimental; Por ejemplo, el caso de Laguna Flor donde la gente se baña con totuma en un estanco, no hay canchas deportivas y peor aún tienen problemas con la energía eléctrica. Como siempre los políticos han fallado, no cumplieron sus promesas

Ahora nuevamente, desesperados, están invadiendo el territorio con sus flotas de carros lujosos y sus amigos bien uniformados con una policromía llamativa para enterase de los mismos problemas que afectan a la comunidad empobrecida desde hace mucho tiempo.

Es bueno recordar que los gobernantes no se eligen para darles comida a los pobres, la función de ellos es crear las condiciones para que el pueblo se eduque y obtenga los mecanismos para combatir la pobreza.

Anterior VOTAR MÁS DE LO MISMO
Siguiente La existencia al servicio de la vida

Sin Comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *