LA MUERTE DEL FESTIVAL Y LA AGONÍA DE LA MÚSICA SABANERA


Por: Manuel Medrano

Lo recuerdo como si fuera hoy. Hace 32 años fueron convocados a una reunión en el desaparecido restaurante y tertuliadero El Faisán, ubicado en Sincelejo, los maestros Alejandro Duran, Calixto Ochoa, Lisandro Mesa y Gilberto Torres para que apoyaran la realización del Festival Sabanero del Acordeón y, por supuesto, para escuchar sus opiniones acerca de la situación decadente que venía viviendo desde ese entonces la música sabanera. La falta de difusión en la radio y el advenimiento de nuevas propuestas, estaban desplazando la música nativa.

El maestro Alejandro Duran, con esa sabiduría innata que lo caracterizaba, dejó con la boca abierta a los miembros de la junta organizadora del Festival cuando le propusieron que fuera jurado. “¿Y yo qué voy a calificar si los únicos que tocan sabanero actualmente son, Geño Gil, Joaquín Bettín, Genaro Villarreal y Máximo Jiménez?”

La X Versión del Festival se llevó a cabo y contó con la presencia del compositor Rafael Escalona y sus colegas Roberto Calderón, conocido en esa época por canciones como Llegaste a mí que interpreta Silvio Brito y Luna San Juanera interpretada por los hermanos Zuleta, y el creador del tema Ausencia Sentimental, que se ha convertido en el himno del Festival de la Leyenda Vallenata, Rafael Manjarrez.

Roberto Calderón compositor vallenato resultó ganador de la canción inédita, lo que originó la protesta de los compositores lugareños que habían participado y se tomaron los medios de comunicación para denunciar que no entendían por qué una canción vallenata ganaba en un festival sabanero.

Desde hace mucho tiempo el festival viene de tumbo en tumbo, sin lograr que alguien dé muestras de un mínimo de inteligencia para proponer una Fundación sólida capaz de hacer un evento que no nos haga sentir pena ajena.  No han logrado ni siquiera una ridícula imitación del Festival de la Leyenda Vallenata.

Alfredo Gutiérrez y Lisandro Meza, máximas figuras representativas a nivel mundial de la Sabaneridad, coinciden en involucrar a la clase dirigente, a los cuales acusan de no importarles nuestro folclor. También se van lanza en ristre contra los locutores y programadores de radio porque no programan la música sabanera, y para hacerlo exigen la famosa payola. Felipe Paternina, Rey Sabanero también cree conveniente involucrar a los políticos. Pero cuando hay grandes talentos como ellos no hay negligencia de la politiquería que impida el resurgir de los artistas y de la música.

La verdad es que la música Sabanera está en estado comatoso por la carencia de compositores que continúen con el legado que dejan Rubén Darío Salcedo, Adolfo Pacheco, Andrés Landero, Los Corraleros de Majagual y los antes mencionados, Lisandro Mesa y Alfredo Gutierrez.

Por su parte el abogado e investigador, Inis Amador Paternina, enfáticamente dice que los organizadores del Festival no saben dónde están parado, aduciendo que la música sabanera va más allá de los acordeones y nos invita a recordar el gran éxito del Festival de Gaitas Francisco Yirene de Ovejas, al cual acuden anualmente antropólogos y turistas de diferentes partes del país y de Argentina, Chile y países de Europa, el Festival del Pito Atravesao de Morroa y los diferentes Festivales Porrunos que se realizan en Córdoba, Sucre y Bolívar.

Mientras que el Festival Sabanero del Acordeón tiene una fecha de realización itinerante y su desorganización es tal que no se le hace una buena promoción regional ni nacional.

En esta oportunidad el afiche parecía más un aviso que anunciaba un producto que no se quería vender, que una verdadera promoción para un evento tan importante

El público no acudió a los escenarios donde se presentaron los participantes. En el caso del Parque Santander resultó patético, los músicos tocando y los pocos asistentes estaban discutiendo sobre los culpables de la eliminación de la Selección Colombia de la Copa América y de quién va a ser el próximo alcalde de Sincelejo.

Como si esto fuera poco, un día antes de la inauguración del Festival, el presidente de la Junta Organizadora estaba vendiendo una cuenta de 150 millones de pesos provenientes de los recursos que la Alcaldía de Sincelejo aportaría al evento.

En lo que al porro se refiere, el escritor cordobés y gestor cultural, Jorge García Usta, autor de Diez Juglares en su Patio, escrito a dos manos con el periodista Alberto Salcedo Ramos, hace algún tiempo escribió: «Sin que nadie pueda decir con exactitud en qué momento ni debido a qué causas ocurrió su defunción, lo cierto es que el porro se considera en la actualidad como un pariente muerto de la música del Caribe. De un día para otro el porro resolvió hacerse de lado para cederle el paso a otros aires, que por cierto están disfrutando en cierta forma de los derechos de primogenitura de aquel. Alguien debería iniciar una campaña del porro auténtico»

Por estas y muchas otras razones, el Festival Sabanero del Acordeón mure lentamente como dice la exitosa canción de Álvaro Carrasco, interpretada por el maestro Calixto Ochoa y Lucho Cuadros. La música sabanera agoniza por falta de buenos compositores y porque los acordeonistas en lugar de aprovechar el legado que nos dejaron Los Corraleros de Majagual, Alfredo Gutiérrez, Lisandro Meza y el Tony Zúñiga, se fueron detrás de la fama de los hermanos Zuleta, Juancho Rois, Diomedes Díaz, el Binomio de Oro y Silvio Brito.

 

 

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