LA GRAN MENTIRA


Por Manuel Medrano

Los Planes de Desarrollo han resultado ser la gran mentira con la que han tratado de oxigenar la democracia local, para que no desaparezca, asfixiada por el mal uso que se ha hecho de la elección popular de alcaldes. De la mano de los improvisados Programas de Gobierno de los candidatos en las campañas, se les vende la idea a los ingenuos habitantes de nuestras provincias, que será la salvación de la aldea que ha venido escuchando el mismo discurso cada cuatro años sin que se note un insípido cambio en las poblaciones.

El silencio y el contubernio entre unos y otros, han permitido que los provincianos continúen votando por las mismas mentiras disfrazadas de verdad, se acaban las elecciones y los alcaldes y los miembros de sus gabinetes y un sin número de asesores salen de inmediato a transformar los Programas de Gobierno en Planes de Desarrollo que serán la carta de navegación de nuestras aldeas durante 4 años.

Liderados por las Secretarías de Planeación, comienzan a hablar de los Consejos de Planeación, de las mesas temáticas y consultan a los sectores más vulnerables. Y son los brillantes asesores que a veces traen de la Universidad del Norte de Barranquilla o de Bogotá, quienes dan la luz verde para presentarlos a los Concejos o Asambleas como la gran obra maestra: Los pomposos Planes de Desarrollo.

Y surge entonces el gran escándalo, porque aparecen nombres de ciudades y provincias de otros departamentos, que nada tienen que ver con el territorio que van a gobernar los alcaldes del departamento de Sucre.

Resulta que en el Plan de Desarrollo de Sincelejo aparece varias veces el nombre de una aldea del Chocó, que nada tiene que ver con el territorio en que está gobernando el alcalde Andrés Goméz Martínez, en Plan de Desarrollo lo pusieron de alcalde de Quibdó.

El alcalde echó mano de su casta y con una actitud notarial, firmó un oficio pidiendo la renuncia de todos los miembros del gabinete y de los gerentes de institutos descentralizados.

Y como si esto fuera poco el Concejal de San Onofre, Luis Salaiman en una carta pública se declara indignado porque el Plan de Desarrollo de San Onofre es idéntico al de Ovejas, tan idéntico que no dice por ninguna parte Sano Onofre.  Confundieron a Berrugas con Don Gabriel y a Rincón con Canutal. Ovejas no tiene mar y en nada se parece a san Onofre. Un vocero de la alcaldia de San Onofre salió a decir que San Onofre y Ovejas son pueblos hermanos, unidos por los mismos propósitos. ¡Qué cinismo!

Tal vez la politiquería es lo único que une a estos dos pueblos tan subdesarrollados, especialmente cuando alguien decidió que podía invertir un capital en las elecciones de tres municipios en Sucre, y sacó ganador al alcalde más joven e inexperto del país, en Ovejas y un alcalde en San Onofre que en estos momentos está suspendido.

La conclusión es que los planes de desarrollo son una gran mentira, muchas veces los gobernantes ni los miran y están más atentos a hacer cumplir la cadena de favores, el clientelismo y los compromisos de campaña.

San Onofre es la evidencia de lo inútil que son dichos planes, por el atraso de un pueblo que antes de la elección de alcaldes era un pueblo de campesinos y ganaderos cargados de fe y optimismo. Hoy es tierra estéril, erosionada por la corrupción de sus alcaldes.

El Plan de Desarrollo Territorial es un instrumento de planificación, con el cual las administraciones locales definen los programas y proyectos que ejecutarán durante su periodo de gobierno por 4 años.

«El artículo 32 de la ley 152 de 1994, establece que las entidades territoriales tienen autonomía en materia de planeación del desarrollo económico, social y de gestión ambiental, en el marco de las competencias, recursos y responsabilidades que les han atribuido la Constitución y la ley».

En 1868 con la creación del Departamento Nacional de Planeación, nacieron los Planes de Desarrollo, pero todo esto se queda en el papel mientras naufraga la democracia local por la dejadez y falta de compromiso de la clase dirigente.

 

 

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