LA FALTA DE INVERSIÓN EN SUCRE EN LAS INFRAESTRUCTURAS DEL CICLO URBANO DEL AGUA


Por: Víctor Silgado Banquez

El abastecimiento urbano de agua potable es un servicio público fundamental que tradicionalmente, no se ha sido valorizado en su justa medida, produciendo un deterioro inherente progresivo que sufren todas las infraestructuras a lo largo del tiempo y los requerimientos cada vez más rigurosa del entorno de las empresas de agua siendo este un problema que desborda a administraciones municipales y empresas o entidades gestoras de dichas infraestructuras.

La infraestructura de abastecimiento y saneamiento tienen un alto valor patrimonial tanto por su elevado costo económico como social. Se estima que entre el 60% y 80% del valor patrimonial de los municipios está formado por estas redes.  Sin embargo, las infraestructuras urbanas no se reponen al ritmo que se debería. Esto resulta en infraestructuras cada vez más envejecidas y con los problemas asociados que esto conlleva. Con el tiempo los componentes de las redes de abastecimiento de agua y saneamiento envejecen. Este envejecimiento es inevitable y puede ser tanto físico como funcional.

 Los operadores de abastecimiento y saneamiento en Sucre actualmente prestan servicio a más de 600 mil personas, y en unas condiciones de continuidad, calidad de agua y entrega al medio receptor no acordes a la legislación nacional. El ciclo urbano de agua en Colombia y por ende en Sucre descansa sobre un gran parque de infraestructuras hidráulicas en estado de envejecimiento avanzado: pozos de captación, redes de abastecimiento, planta de aguas residuales, depósitos de abastecimiento entre otros tipos de instalaciones que no garantizan que el servicio sea de la calidad esperada.

A nivel sistémico, el sector del agua urbana tiene un déficit en la renovación de este extenso parque de infraestructuras. La complejidad del modelo competencial y de gestión, la dispersión en 26 municipios en todo el territorio departamental entre otros factores, desembocan en un problema que debe ser tenido en cuenta para que estos servicios inicien un camino para prestarse con mejor calidad para generaciones venideras. Actualmente no sabemos en Sucre cuanto se invierten al año en renovación de infraestructuras del ciclo urbano del agua, a cuánto ascienden necesidades evaluadas “per cápita” y año. Pero sin temor a equivocarnos se está invirtiendo entre un 98% y un 99% menos de lo necesario, lo que conlleva un preocupante envejecimiento de las infraestructuras.

La gestión sostenible de estos servicios pasa inexorablemente por la aplicación de planes de renovación de las infraestructuras hidráulicas. Para definir este problema, el contexto en el que se encuadra, y los valores fundamentales tanto a nivel departamental y por tipo de municipio, no se han realizado un diagnostico donde se oriente las necesidades de inversión en renovación de las infraestructuras del ciclo urbano del agua municipal.

En un contexto presente y futuro, en que los recursos financieros tienden a ser cada vez más escasos, y sin garantías de nuevas financiaciones nacionales y departamentales, resulta indispensable rentabilizar y optimizar las infraestructuras existentes como forma de garantizar la sostenibilidad económica y financiera de los servicios a medio y largo plazo. Dicha tarea resulta complicada sin la ayuda de herramientas de gestión que ayuden en la toma de decisiones. Es ahí donde surge la necesidad de una Gestión de Activos materializada en la Gestión Patrimonial de Infraestructuras (GPI). La GPI ayuda a superar este desafío de una forma beneficiosa, con criterios de transparencia, prudencia y eficacia en la gestión, manteniendo la calidad del servicio prestado a largo plazo. Establece las prioridades de inversión y su justificación, optimiza la utilización de los activos existentes, teniendo en cuenta la probabilidad de fallo y sus consecuencias, dando soporte al establecimiento de tarifas suficientes para sufragar el coste del servicio y garantizar su sostenibilidad

Este es un problema que va mucho más allá del posible estado de conservación de la red. El crecimiento urbanístico ha propiciado un aumento de demanda de la demanda de agua de los usuarios de un abastecimiento. Frecuentemente, debido principalmente a la falta de inversión, este crecimiento no ha ido acompañado de una adecuación de la infraestructura hidráulica.

Es lo que se conoce como “red consumida y amortizada” que no ha sido renovada y/o ampliada por falta de una planificación adecuada. Los síntomas de esta carencia son evidentes: niveles de presión muy bajos en las redes y suministros de agua insuficientes en los puntos más alejados y/o elevados de la red y la no excepción de servicio de distribución de agua intermitente (no continuo) dejando asomar entre otros problemas una extrema complejidad en las operaciones diarias de la red de distribución.

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