La Crisis


Por Manuel Medrano

La Crisis  es un sendero por donde a todos nos ha tocado  transitar  alguna vez en el  escenario prodigioso  de la vida,  y hay que tener mucha  fortaleza y capacidad de reacción para enfrentar el lapso  crítico con entereza. Y si la crisis llega a convertirse en tragedia, tener la capacidad de renacer de las cenizas.

Las declaraciones del director de una estación de radio en frecuencia modulada, retrotraídas de épocas pretéritas y contextualizadas  en  las redes sociales,  generaron  una polémica que despertó la ira de uno de los hijos del legendario Maestro Calixto Ochoa; los argumentos expuestos tenían que ver con la falta de calidad de la música sabanera y su no programación en las estaciones de radio.

Es evidente que Colombia ha sido sometida a un proceso reduccionista con la vallenatización de todas las regiones, hasta  tal punto que las generaciones de hoy  solo saben de vallenato, regetón y los que se les ha dado por llamar folclor urbano, donde la ausencia de calidad es evidente, pero sin embargo, suenan profusamente en la radio  y hasta han ganado algunos Grammy.

Hay que dejar el apasionamiento para tratar de encontrar la esencia de la problemática e invitar a reflexionar a los músicos y compositores sabaneros.

La música sabanera no está pasando por su mejor momento, creo que por haberse dejado  atrapar por la ola envolvente de la vallenatización.

Los músicos vallenatos  manejan muy bien sus relaciones con la gente de la radio y su estatus económico les garantiza la presencia sonora en el dial,  sin importar la calidad del producto que sacan al mercado.

Podríamos preguntarnos cuáles son los artistas sabaneros más representativos en estos momentos, y cuáles son las producciones que van a competir con quienes se han tomado hace mucho tiempo  las frecuencias radiales en detrimento del buen gusto de las comunidades, que tienen derecho a escuchar música de calidad venga de donde viniere; porque la música es indispensable para despejar nuestras mentes y sensibilizar nuestros espíritus, para alegrarnos la vida y para trasportarnos a la felicidad.

Los músicos y compositores sabaneros tienen que abrir su propia trocha  y reencontrarse con su propia identidad y estilo, no pueden seguir viviendo del universo conquistado por los Corraleros de Majagual, Alfredo Gutiérrez, Lisandro Meza, Rubén Darío Salcedo y el Maestro Pello Torres,  porque realmente la música no está en crisis, en crisis están los músicos y los compositores.

No se puede vivir del pasado.  En la actualidad los músicos viven de la música, pero el mundo de hoy es mucho más competitivo y exige calidad y profesionalismo. Los sabaneros  tienen que deslindarse del proceso de vallenatización que tanto  daño le ha hecho a la diversidad rítmica de la región Caribe, por ende deben buscar su esencia  retornando a sus raíces.

Los vallenatos  están en crisis  y por ello han venido echando mano  a uno de los formatos más exitosos de la música sabanera,   aprovechando  su variedad instrumental  con el bombardino, la trompeta y el saxofón.  Siguen sonado en la radio pero la calidad de sus productos  deja mucho que desear y gracias a la “payola” se convierten en éxitos radiales.

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