EUTANASIA, ¿CASTIGO O DECISIÓN?


Por: Lorna María García Vergara

Desde su creación en 1605 por Sir Francis Bacon, quien la definió como “La acción del médico sobre el enfermo incluyendo la posibilidad de apresurar la muerte”, la eutanasia, ha sido un tema que ha generado un debate ético interminable a lo largo de los años, -en especial en el mundo moderno- entre las distintas posturas doctrinarias existentes, en las que algunas defienden la absoluta prevalencia de la vida y otras la libre autodeterminación del individuo para culminar su existencia debido a graves enfermedades que afectan tanto su integridad física como emocional.

Una de las posturas doctrinarias más influyentes en la sociedad es el juicio moral de la iglesia sobre dicha problemática, la cual esta fundamentada en la ley moral y sobre todo en la palabra de Dios. En efecto, esta nos dice que la vida humana es sagrada e inviolable y que la dignidad de una persona constituye a su vez un humanismo integral y solidario a la altura del designio del amor de Dios, lo cual le sitúa en oposición al egoísmo individualista que reduce al hombre a simple medio para otros fines meramente instrumentales, considerando de tal manera la muerte por eutanasia como una muerte indigna y que va en contra de los designios de Dios.

Pero, si la felicidad suele ser la ausencia del dolor, entonces ¿Por qué una persona debe verse obligada a llevar una vida basada en medicamentos y tratamientos que calmarán momentáneamente el dolor, pero que no conducirán a ninguna cura? Siendo esto lo que contribuye principalmente al desgaste físico, emocional y cognitivo del paciente. Cuando se habla de la calidad de vida que debe tener una persona, hablamos de la capacidad de poder desarrollarse libremente, es por eso que cuando hablamos de eutanasia, es precisamente porque esa calidad de vida se ha perdido y a esa persona solo le queda vivir una vida llena de agonía y sufrimiento.

Ahora, el principal argumento que está favor de la eutanasia y con el que me encuentro mayormente de acuerdo, es el de poder darle la capacidad al paciente de poner término a sufrimientos innecesarios y degradantes que no le permiten llevar una vida digna, sino de dolor y agonía, tal y como se mencionó anteriormente siendo esta una situación que atentaría contra el libre desarrollo de su personalidad y su dignidad como persona humana, otro argumento que juega un gran partido a favor de la legalización de la eutanasia es que todo ser humano tiene el derecho de elegir qué tratamientos médicos quiere recibir en caso de necesitarlo, y no entrar en lo que se conoce como un “encarnizamiento terapéutico” y un tercer y último argumento a favor de este procedimiento es lo establecido por la convención de los derechos humanos, que nos dice que todo ser humano tiene derecho a la vida, pero que de igual forma este no podrá ser torturado o sometido a situaciones denigrantes, ya que, no hay nada más denigrante que ser obligado a vivir en circunstancias que la persona no desea.

En Colombia, la eutanasia se reglamentó el 20 de abril de 2015 teniendo en cuenta que desde 1997 la Corte Constitucional había declarado que, “podrá derivarse responsabilidad penal para el médico que ayude a un enfermo terminal a morir dignamente”, pero una cosa es la implementación de esta y otra es el cumplimiento de esta, ya que las cifras nos indican que desde el 2015 cerca de 40 personas habrían accedido al procedimiento pero al menos otras 40 estarían a la espera de encontrar un médico dispuesto a llevarlo a cabo. Además de esto, la eutanasia es casi comúnmente interpretada como una pena de muerte olvidando inicialmente que la pena de muerte es aplicada a un delincuente condenado por asesinato, tras un juicio celebrado con todas las garantías procesales y con la sentencia de un juez, mientras que la eutanasia es aplicada a un enfermo terminal o que cuya enfermedad padecida mantiene al sujeto en constante sufrimiento, tras un dictamen médico y el consentimiento del sujeto o de la familia.

En conclusión, así como la vida es un derecho legal e inherente en el ser humano es por eso que creo que este debe tener el derecho a decidir sobre esta, por medio de la legalización de la eutanasia a efecto de aprobar el ejercicio de una muerte digna, bajo condiciones estrictas que impidan su abuso. Con el único fin de ayudar a pacientes que sufren debido al padecimiento de una enfermedad de tipo irreversible, degenerativa y mortal que le impida el libre desarrollo y el gozo de una vida sana.

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