EL CAOS DE LA JUSTICIA


Por Manuel Medrano

«Aquellos que pueden ver más allá de las sombras y mentiras de sus culturas nunca serán entendidos, y mucho menos comprendidos por las masas». Platón

La noticia se escuchó por la mañana en la radio: Dos sicarios andaban deambulando por las calles de Sincelejo, dijeron los periodistas y locutores, porque habían quedado en libertad por vencimiento de términos, después de haber estado recluidos en la Cárcel la Vega. Este es el pan de cada día. Se ha vuelto una amarga costumbre escuchar con resignación a toda hora por los medios de comunicación que los delincuentes salen libres de los centros de reclusión porque muchos abogados se las ingenian, a punta de artimañas, cuando no tienen argumentos convincentes, para la defensa de sus clientes y aprovechan y estimulan el aplazamiento de las audiencias, esperando el vencimiento de términos. «Un mal abogado puede lograr que un caso se alargue durante años, pero uno bueno lo puede lograr eternamente». Y porque la congestión judicial en Colombia también los favorece.

En el departamento de Sucre hace más de 4 años mataron al médico Alfredo Isaac Hernández, quien fue secuestrado en pleno centro de Sincelejo y llevado hasta Tolú, en donde 3 días después, un 26 de julio, fue hallado su cadáver con signos de tortura, enterrado en una de sus propiedades, Centro Recreacional los Caracoles. Las autoridades establecieron que el motivo del acto criminal obedeció a que los victimarios pretendían apoderarse del centro turístico, el cual tenían arrendado y adeudaban varios meses. El CTI, capturó a Ramiro García Aljure, exconcejal de Tolú, a su señora Hilda Carrascal Paternina y a su hijo Ramiro García Junior, pero a pesar de las evidencias el juez les dio casa por cárcel a los esposos. La se dio a la fuga y, poco tiempo después, a Ramiro García Aljure le dieron la libertad por prescripción de términos, beneficiándose con la Ley 1760 de julio de 2015 o Ley de descongestión, que busca proteger a los ciudadanos, estableciendo que una persona no debe estar privada de la libertad de forma preventiva por más de un año, para la mayoría de los procesos, y máximo dos años para delitos graves y de corrupción.

Según la Corporación Excelencia en la Justicia, para el año 2017, la congestión en la Justicia ordinaria fue del 55%, y para el mismo año en el país había 11,2 jueces por cada 100 mil habitantes, y 10 fiscales y 9 defensores para esa misma cantidad de personas.

La población carcelaria era de 34.818 sindicados; es decir, personas que no habían sido condenadas, y 79.878 condenados. El 30% de la población en las cárceles estaba a la espera de que le definieran su situación jurídica. A 15 de febrero de este año había 5.488 jueces, entre jueces, magistrados de tribunal y de altas cortes.

La tasa es de 11 jueces por cada 100 habitantes, según la Ocde el estándar óptimo es de 65 jueces por 100 habitantes. Los jueces penales en Bogotá siguen siendo la misma cantidad desde hace 20 años. Desde los 90 la demanda de justicia ha aumentado en un 350 por ciento, la planta de personal solo ha crecido en un 20%.

Ante el caos y la desesperanza no surge una reforma en profundidad para la justicia en Colombia. El sistema judicial colombiano ha colapsado y la Ministra de Justicia, Leonor Cabello Blanco presenta tímidamente un borrador de proyecto de reforma que plantea como salvavidas, darles a los notarios, árbitros y conciliadores, poderes jurisdiccionales, es decir actuar como jueces en algunos casos.

Y en materia de hacinamiento hay una sobrepoblación de 44.032 detenidos y la cifra sigue aumentando. En el 2018 había 118.513 individuos privados de la libertad y en el 2019 la cifra aumentó a 123.802.

Según el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), existen 124.188 personas que están en condición de intramuros y la capacidad que tienen las 132 cárceles es solo para 80.156 reclusos.

Un exmagistrado consultado por Editorial Torcaza, dijo que la verdadera reforma del país tiene que comenzar por la justicia… Sin justicia es imposible construir una patria digna.

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