APUNTES ANÓNIMOS: UNA ÉPICA MODERNA


Por: Luis Payares Mercado

¿De quién serán estos apuntes? ¿Hoy, en pleno Siglo XXI, qué puede ser anónimo? ¿A que huele Apuntes anónimos? Pero Ignacio Verbel Vergara es un escritor minucioso, que utiliza muy bien la verosimilitud al escribir sus textos. He aquí una tarea que nos lleva a escudriñar, escrutar, espulgar cada “Apunte” y al final sacar a la luz de tal tarea el tal “anónimo”; pero se vendrá el riesgo de hallar muchos otros elementos que llevarán a relacionar a estos Apuntes con otras manifestaciones literarias de otros autores y de otras épocas; a descubrir detalles nuevos y ricos, que con certeza los tendrá, en cantidades no pocas.

Son en total 83 apuntes en la primera edición. En alguno, con seguridad, debe haber, con el ejercicio de la especulación, cierta pista, o alguna huella para el propósito principal.

Apuntes anónimos, cuenta con un narrador en primera persona que, en su soledad, a son de monólogos, construye sus apuntes, los que inicia ostentando su sombra; sombra que él adjetiva para su bien y a la que ama. Nos muestra que la sombra es más fuerte que él, que lo cuida, que ha sido su única verdadera compañía en el transcurso de su vida. ¿Quién será esa sombra que ha acompañado, por siempre, a nuestro protagonista?

Para resolver tales preguntas se acudirá a sus familiares, amigos, enemigos, pensamiento, amores, tendencias, creencias, lugares, enfermedades, temores, niñez, en fin, todo lo que esté en el entorno de su vida. Y para lo anterior, se cuenta con un insumo muy valioso que podrá dar luces al respecto; se trae en referencia a la novela del mismo autor, “Los años de Noemí.”

“Los años de Noemí,” novela de Ignacio Verbel Vergara, publicada en el 2005 podría ser base fundamental para entender y comprender con más aproximación a “Apuntes anónimos”. Ernesto es un personaje importante en la primera parte de la novela y es fundamental en la segunda, titulada “Los cuadernos de Ernesto.” Ernesto es un amante de la literatura, escribe poemas y cuentos pero además de eso tenía otros escritos que conservaba en unos cuadernos. “Al Ernesto le salían versos bien fundados,…” pág.79, dice el protagonista de “Apuntes anónimos.” Deja ver en sus anotaciones que Ernesto es su amigo y compañero de juventud y andanzas, motivo que llevaría a deducir que también, de una manera tácita, hacía parte de la trama efectuada en “Los años de Noemí.” Que el amigo de Ernesto emerge de aquella primera novela. De igual manera se halla a la Culisa con funciones importantes en los dos textos. Amiga de Ernesto y del anónimo protagonista, “Al llegar donde la Culisa y llenarnos las manos de brillantes bocachicos era una sola  cosa.”pág.110 Con esto ya hay un haz de luz sobre su pensamiento, sus tendencias filosóficas, sociales, literarias, visiones, entre otras. Este acercamiento también manifiesta que el tiempo arranca desde los “Años de Noemí” (Décadas de los 60s, y 70s) hasta estos días, “Tengo ya pocas energías. Mis ojos vidriosos se nublan.”pág.136, con este indicado se aprecia al protagonista que no es joven sino una persona madura, agotada por los años, que un día se enteró de un nuevo grupo de muchachos decididos y valientes a quienes aplaude y les deja ochenta y tres apuntes que contienen, desde lo más profundo de su ser, las evocaciones de sus afectos y convicciones humanísticas, poéticas y sociales.

El anónimo protagonista escribe sus apuntes en una habitación encerrado por la vejez, el desprecio, sin fuerzas, sin salud, pero sí con una lúcida evocación de sus tiempos de juventud, de andanzas, de luchas, de amores y de su amor enfocado siempre en Paola, en la mujer de su vida, de sus poemas, de sus pensamientos, sus entrañas, sus sueños, borracheras, bailadas y de sus pasiones sexuales.

La deshumanización del ser es una gran preocupación que afana al protagonista a dejar en sus apuntes razones, tesis, ideas y pensamientos que han llevado a esta problemática detestable. La emprende con la vanidad en que ha caído la juventud, el menosprecio por los demás, el escaso conocimiento de la vida. Todo lo ratifica con algunos casos vivenciado por él mismo: criticado por su físico de viejo, sus barbas desacomodadas, sus pantalones de otras épocas y que le han sido objetos de burlas…

Apuntes anónimos es una herencia, un testamento fehaciente que un escritor deja a una nueva generación para que eviten la degradación social, cultural, política… y luchen contra la insensibilidad humana del ser, de la vida misma y sobre todo de la poesía y el pensamiento. Apuntes anónimos es un texto donde el autor trabaja la línea delgada de la verosimilitud entre el protagonista y el autor; creando en el lector la discusión interna entre el hermoso texto, lo anónimo y el autor. Este maravilloso juego es lo que despierta lo interesante de los Apuntes. La analogía inexistente contra lo común, contra la tipología textual hace que, como cuando nace un niño, se busquen rasgos para autenticar la certeza con la genealogía familiar de la madre o del padre. Es por eso, que con este caso, que ahora se toca, hay que mencionar a la Odisea, Rayuela, a Ulises, a Pabellón de reposo, a Mientras agonizo, a El obsceno pájaro de la noche y a Las olas.

Ignacio Verbel Vergara es un escritor de impronta: si no hubiese dado su nombre para que apareciese en este libro, como su autor que lo es; con todo eso, su obra es. Hay en Apuntes anónimos unos rasgos interesantes de otros pensamientos y de otras latitudes que confluyen para enriquecer al lector y al texto mismo. Es de gran gozo hallar en estos Apuntes voces y posiciones inconfundibles que retumban en el hombre de Uz. De profetas que están y luego no están, de Juan Salvador Gaviota, de El maestro y Margarita, de La jauría humana, de Platero y yo, de Robinson Crusoe, de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Los años de Noemí, entre otros.

En Apuntes anónimos la reina es la poesía, es la sombra más fuerte que acompaña al amigo de Ernesto y de la Culisa, es la misma poesía que se convierte en Paola y Paola es la poesía que se está por todas partes. La poesía es aquella rosa roja que se mantiene sin marchitarse, sin perder ni su color ni su fragancia. La poesía es la luz que sale de las sombras, la que indica caminos de escapes y de esperanzas. La poesía es el legado que permanecerá vivo si el protagonista muere. La poesía entra en él y sale de él, libre; pero hay algunas influencias por las que lucha, las que ve en un espejo y no puede desprenderse de ellas. Es la gran preocupación que sufre el pintor, en la conversación de la taberna, al plasmar su pintura y que sabe cómo hacerlo pero no lo puede hacer; pero la tiene en su mente, en su sentir. Que no puede hacer la línea que separa a la luz de la oscuridad sin que se vea el trazo del pincel. Sabe que allí estaría su gran logro para morir tranquilo. La poesía es la pureza de Apuntes anónimos.

La prosa y el verso luchan, guerrean, se enredan y se desenredan. La prosa y la poesía se mezclan, pero la poesía impera: este libro de Verbel Vergara es novela pero no es novela; es relato, pero no es relato; es poesía en prosa, pero no es poesía en prosa; son apuntes en una novela, pero es una novela formada por apuntes; huele a épica, y es una épica. Sí, es una épica moderna donde el protagonista, en la vigorosidad, vence a la muerte y deja en apuntes sus batallas, sus triunfos. Sabe que la muerte que espera ya no es muerte. Sí, es una épica, de las que decía Neruda, que ya nadie escribe y que a él le encantaba leer. Es una épica formada por apuntes que no son más que cantos y batallas. Es una épica que por ser lo que es, tiene un personaje protagonista lleno de coraje, de valentía, un personaje heroico que traspasó las fronteras de tantos hechos de violencia y hoy se muestra como uno que sabe y pregona: cómo se debe vencer la deshumanización y la insensibilidad social. “De nuestro grupo el primero en caer fue el Putangas… Después cayó el Canga…”(pág.119). Apuntes anónimos no es más que un escrito épico, que oculta el nombre de su protagonista pero no sus hechos heroicos, ni su valentía ni su coraje. Eleva como bandera a la poesía, al amor y a la lucha por la vida, por vencer a la muerte. “Ustedes propiciarán la muerte de la muerte”(pág.137). Verso último del texto en general que se ve como un ondeante girón de batallas vencidas y que entrega a una  nueva generación para que, decididos, fuertes y valientes, alcancen la estocada final.

Bueno, en fin, Apuntes anónimos es un maravilloso trabajo literario de Ignacio Verbel Vergara. Hubiese sido una deuda para el autor no haber escrito Apuntes anónimos; pero, ahora, siéntase una necesidad, una deuda y una molestia para los lectores: el no acercarse a estos dos ejemplares (Los Años de Noemí y Apuntes anónimos) producto de la bella pluma real de Ignacio Verbel Vergara, textos que confluyen para afectar, a través de la reflexión y el pensamiento, a la vida misma.

Anterior Versión Latina Tv
Siguiente APUNTES SOBRE APUNTES ANÓNIMOS

Sin Comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *