VERSOS DE LUZ Y BOHEMIA


Poemario que abre caminos

Por Adan Peralta Sierra (*)

Un libro es en esencia un pájaro que desea extender sus alas por sobre banalidades o vicisitudes que abruman al mundo.

Los autores de Versos de Luz y Bohemia intentan surcar un camino que antes, por diversas circunstancias, les era esquivo. Ellos son conscientes que la poesía es un ejercicio literario que implica grandes responsabilidades, pero ellos se atreven. No quieren rendirse, insisten. Saben que entregarse es dar el brazo a torcer, una forma de morir, por eso crean y publican. Quieren demarcar su propio sendero y por eso le apuestan a estilos   revestidos de   diversos matices: el erotismo explícito, el romanticismo velado, lo trascendental del ser, la poesía retórica, la poesía convencional y también la conversacional, el verso festivo, la poesía en crecimiento, en fin   son varios los estilos y temáticas que tienen cabida en este poemario.

Obstinados por sus preocupaciones los poetas insisten en reflexionar sobre lo existencial, sobre el amor, los misterios del hombre o las complejidades del mundo que los circunda. En muchos de estos textos   ahí está evidente la poesía, en otros ésta se mueve esquiva, pero los autores asumen el reto: le apuestan al apasionamiento de los lectores por las palabras y sus significaciones. Porque en la mayoría de los poemas hay armonía entre la expresión y la sustancia que alimenta a éstos; y para ello, los poetas recurren, en algunos casos, a una particular sintaxis en la que se mueven entre versos y prosa poética para que sus invenciones adquieran nuevos sentidos e inquieten a los lectores con las miradas que tienen de la realidad, desde una perspectiva más sensible. En muchos desfilan imágenes, alegorías y cadencias; y en todos los poemas de Versos de Luz y Bohemia está la impronta del creador: el reto del lector es develarla.

Estos orfebres de la palabra buscan ir abriendo un camino. Hacer su propio sendero literario. Ya lo dijo sabiamente   el gran Antonio Machado “Caminante no hay camino /se hace camino al andar”, y en ese andar van dejando rastros de sus preocupaciones. Veamos algunos de esas huellas:

Miriam Castillo teje una manta de palabras en la que recoge todo ese irremplazable saber ancestral de los Zenues, y los vierte a su esencia poética, para reflexionar sobre las complejidades del hombre y sus misterios. Una energía delirante por esta cultura alimenta varios de sus textos y ponen de manifiesto su obsesión recurrente: “Soy cada vez más Zenú…” (p.9) dice en uno de sus poemas.

En ella esa sangre ancestral indígena se le desborda por los poros, “como cascadas húmedas” y lo reafirma en el poema Mujer Árbol:

“…Soy mujer Zenú

Soy mujer árbol”

“Soy canto trasformado

En espuma”, dice en otro texto lirico.

Pero en Miriam Castillo, es además elocuente un erotismo entusiasta:

“Un día diré que tus ojos profundos habitan

La mestiza geografía de mi piel

Que los míos son la aurora que en sueños calienta tus venas”, se confiesa en Cuando llegue el tiempo.

Aroldo Gutiérrez combina cotidianidad y erotismo y logra que sus versos trasciendan más allá de las imágenes que evoca:

“Despiértame con los latidos

que se quedaron atrapados

en la mesa de noche

Con la fecundidad de tus gemidos

que me atan a tu abismo”, revela en su poema Despiértame.

Y es que en Aroldo los juegos de palabras cumplen su misión de crear sensibilidad en el lector, como lo vemos en su poema: Rescoldo.

“Huellas en la playa

dejan atrás

el naufragio del fuego.

Un rescoldo en altamar

mantiene en vilo

los restos del navío”

Por su parte   Luis Ortiz, le da un tratamiento expresivo a los temas que aborda en su poética, como resultado de una estética que surge de las preocupaciones que él tiene sobre el ser y la realidad misma que lo atañe. Con esto busca generar reflexión en los lectores, como lo percibimos en el poema Esperanza:

“Fuera de mí

está la piel soportando

el barro que soy”

O cuando escribe existencialmente para que el lector   se balancee   entre las aguas   del dolor y el desasosiego del cantor. En su texto Certidumbre, esto es evidente:

“Cuando el sol destiña

nuestros hombros

y la melancolía

y el peso de la vejez

resista el canto sufrido de los pájaros.

Cuando el silencio de las calles nocturnas

se asemejen a mi soledad

encontrarás en los rincones del alma

el dolor del poeta”

El eterno tema del amor ilumina también este libro con los poemas de Hilda Caro, quien hace una poesía intimista y reverdecida de añoranzas. Ella en sus versos se muestra hechizada por lo romántico. Cómoda, tranquila, siente placer por los secretos del amor, como lo cristaliza en su texto Vivir contigo:

“Podría zarpar en tus lágrimas

lengüetear una a una tus penas

beberme el recuerdo de tus amores.

Podría cambiar mi libertad

por impregnarme al lado de tus costillas

y cubrir toda tu espalda

con mariposas”.

Como Hilda misma lo dice, con estas inspiraciones “destila el alma y sana sus heridas; es su fortaleza, su albergue para   coexistir con el mundo”.

En Jairo Rivera estamos ante un poeta que nos ofrece textos llenos de laberintos y de significados; de inquietudes y ansiedades; de añoranzas y trascendencias. Además, hay una cadencia inusual en sus composiciones. Como lo apreciamos en Aferrado al verso:

Un niño asomado al día

Ataja el viento en la colina

Bate sus alas en la tormenta

Con actitud de arqueólogo

Escarba el piso de las preguntas.

Luego, un joven en soledad

Descubre la vertiente del instante

Busca la luz, forja los recuerdos

Inventa palabras para la niebla

Planta la raíz de sus memorias.

Siempre navego en el ayer

Mido la curva de las horas

Rescato ingenuas aventuras

Para persistir al filo de la tarde

Aferrado a la bondad del verso.

Oswaldo Karo es un poeta que mira con fina delicadeza la realidad que lo circunda, y crea textos líricos colmados de imágenes y sensaciones que trasportan al lector, y lo hacen danzar en la cadencia que brindan. Así lo revela en su Poema 33:

Silbando solo

Pasa suave el viento

Surcando el silencio.

Deja estelas fragantes

De sangre fresca.

Silbando solo

Pasa suave el viento.

Susurran

Sus alas de cristal

En los barrotes de mi poesía.

Desde la orilla de su tacto poético Jorge Vergara, con versos firmes y espontáneos, le canta al amor y al erotismo, como lo desnuda en Amor en exilio II:

Te pensé

Agobiado en mi desierto

Sediento de amor

Perdido en lo incierto

Cuál hoja que cae y

Se la lleva el viento

Te pensé lejana

Amor en el exilio

Celebro que no sea cierto.

Pero Jorge, también, con palabras iluminadas y llenas de una profunda vigorosidad le canta al padre, ese que añora más allá del tiempo terrenal, como lo representa en el poema   El hogar soñado:

De la terquedad

por cambiar el destino

Fuiste construyendo

tu casa de ensueño

Aseguraste cada esquina

contra tsunamis

Atrincherado en el tiempo

hiciste barricadas

para protegernos de lo insondable

Éramos polluelos,

Creciendo silvestres

El amor siempre abundó

Las historias al pie del olivo

La taza de café

Perfumando…

Ahora que te has ido

Construirás otra morada

Esperándonos, a través del tiempo.

Ubaldo Munive nos presenta unos poemas que son recuperación y refugio. Juega con las palabras para hacer de lo cotidiano algo notable, que signifique más allá de las simples evocaciones. Su poema Espejismo así lo evidencia:

En cada instante que pasa

oigo el susurro del viento,

apareces radiante

y donde quiera miro

alegre me sonríes

sobre el manto divino.

Hablas con tu voz de levedad

y te escribo…y solo quedas

en el eco del silencio

y yo sumergido en el dolor

quedo con mi pesar.

Por su parte el poeta Ramiro de la Espriella, traspira en sus versos sentimientos al desnudo, con los que   refleja   un certero apasionamiento utilizando frases llenas de armonía y de desenfreno. Su poema Qué cambiaría de ti, así lo materializa:

He estrellado mi mirada

en tus ojos bellos,

he libado tus labios beso a beso

he escanciado tu corazón

hasta el último te quiero,

he recorrido orgasmo a orgasmo

los recovecos de tu cuerpo,

y aún preguntas

qué cambiaría de ti

poesía infinita de mis desvelos,

después de pensar mucho mi cielo

ante tanta vacilación

pienso en imposible deseo

regalarte mis ojos

para que me mires como yo te veo.

Ramiro también se sumerge en sus evocaciones pigmentadas de nostalgias por esos sucesos del pasado que ahora son solo recuerdos inmortalizados en sus versos:

“Hay veces

Que bajo al sótano de las tristezas

y pongo al sol mis pequeñas nostalgias

para evitar que se enmohezcan en los recuerdos”, rememora en su poema Hay Veces.

Y finalmente, tenemos a Nelson Ortiz. Su poesía lo dibuja como un confidente consigo mismo y para eso utiliza frases que cumplen su función desde lo estético y desde el tono que el poeta busca con sus innovaciones. Son versos trasparentes más que complejos. En su poema Ilusiones pasajeras, nos deleitamos con estrofas como estas:

“Soy un dardo en tu ventana

intentando burlar el sigilo

del centinela del tiempo.

Y ahí en ese soliloquio interno

que no es meta ni punto de partida

se agazapan ilusiones pasajeras

que de hechizos y conjuros poseídos

me llevan y traen

con el vaivén de la deriva…

Hoy Versos de luz y bohemia es una tierna ave que sale de su nido, se aleja de sus creadores, ya no les pertenece. Desde hoy ha adquirido alas propias. En las nubes de ese cielo están agazapados lectores. Es posible que muchos de ellos sean, además, cazadores de aves y le lancen hirientes saetas. Otros le dejarán, en los comederos de pájaros, el ineludible alimento para   su crecimiento.

El gran poeta y dramaturgo español Federico García Lorca, una vez sentenció, en una de sus memorables obras: “El poeta no pide benevolencia, sino atención”. Regalémosle un poco de atención a estos diez poetas que nos iluminan   con sus Versos de luz y bohemia.

(*) Narrador y ensayista. Licenciado en Español y Literatura. Especialista en Docencia, Especialista en Gerencia Informática. Docente de lenguaje, profesor universitario en las áreas de pedagogía y literatura. Sus trabajos literarios se han divulgado en revistas culturales. Libro Publicado: “Cuentos para iluminar la noche” (Cuentos 2019-coautor).

 

 

 

Anterior ADÁN PERALTA SIERRA
Siguiente JORGE VERGARA CHÁVEZ

Sin Comentarios

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *