UNA SOCIEDAD ENFERMA Y ESCLAVIZADA JAMÁS SE REBELARÁ


POR: MANUEL MEDRANO

Vinieron de todas partes, la alegría y el jolgorio palpitaban en las calles, parecían las fiestas en corraleja del 20 de enero, del Sincelejo de antaño. El entusiasmo de la gente sorprendía, gritando consignas y levantando banderas azules y rojas demostrando una pasión desbordada por algo tan abstracto.

Al ver mi sorpresa por la turba emocionada, alguien me dijo que ese día se cerraban las inscripciones para los candidatos que aspiran a la gobernación del departamento, las alcaldías de sus 26 municipios, diputados, concejales y ediles.

No lo podía creer, cada cuatro años suele suceder lo mismo. Cada candidato convoca y uniforma a la plebe y le paga transporte y lo del mercado

Qué viva el pin…qué viva el partido liberal…arriba Colombia justa y libre… que la gloria sea para Dios, y Dios ¿qué tiene que ver con esa parranda? Preguntaban los unos y los otros sorprendidos de la ignorancia de las masas, ¿cómo se dejan engañar y manipular? El escenario es el mismo y la actitud de cambio brilla por su ausencia.

Alimentados por el fanatismo y la miseria se dejan llevar por las promesas de tres meses de campaña, mientras ellos siguen aferrados a sus motos cotidianamente para conseguir el sustento de la familia.

Cuando llega la policía y la grúa, enfrentan la triste realidad de los perseguidos. Atrapados y sin salida. A nadie le importan. Se acabó la campaña

Los de los barrios periféricos del norte y del sur asumen como una fiesta el día de las elecciones. Los van a buscar a la casa, les dan sus 100 mil pesos y hasta unas cervezas. Al día siguiente en pleno guayabo tienen que empezar a planificar su subsistencia. Los unos y los otros se deciden por los atracos en los barrios y también por el micro tráfico, lo que ha convertido a nuestros pueblos en territorios inseguros a donde se tiene la sensación de que la delincuencia gana la batalla a las autoridades.

Alguien tiene que levantar la voz para hacer un pare en esto que mal llaman fiesta democrática, y comenzar a pensar en serio, en aras de recuperar el capital humano que se encuentra fracturado por falta de una actitud reivindicatoria de quienes, en la feria de avales, escogieron su bandera para apoderarse de las instituciones de forma sínica y descarada.

Tan buen negocio es la política, que algunos empresarios agarraron su aval para meterse a políticos de primera mano.

¿Será que desconocen la problemática que acosa al pueblo en estos momentos o eso no son sus objetivos? En materia de salud dan ganas de llorar, el nivel de hacinamiento en las diferentes clínicas de la ciudad es vergonzoso, atienden a los pacientes en los pasillos y en sillas plásticas a falta de infraestructura hospitalaria, la gente se desmalla en los pasillos. El Hospital Universitario de Sincelejo, por ejemplo, está intervenido y abandonado. Podríamos enumerara tantas dificultades de nuestros pueblos, donde todo está por hacer.

Lo preocupante es que la gente está de fiesta porque llegaron las elecciones y habrá plata y rumba por estos días y muchas corralejas para pasar un buen rato sin pensar en el futuro

¡Qué viva la U! ¡qué vivan los verdes! ¡Qué vivan los azules! ¡Qué viva el Yahoo! ¡Dan ganas de llorar. Una sociedad enferma y esclavizada jamás se revelará contra los amos que la esclavizan. Hay 161 candidatos a las diferentes alcaldías en el departamento de Sucre y 7 aspirantes a la gobernación.

Ante tanto aspirante, sin programa ni objetivos reivindicadores alguien exclama: ¡Solo un pendejo votaría por el político que le compra el voto con un mercadito!

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