UNA PATRIA EN ORFANDAD


Por: Manuel Medrano

Colombia es un Narco-Estado, pero los capos están dentro del gobierno”. Hugo Chávez.

En el país de las improvisaciones, lo más importante es buscar siempre la forma de mantener a la gente distraída, y para eso aplican todas las mañas y recursos creativos. Ahora entre esas aberraciones para mantener al pueblo mirando hacia a la dirección equivocada, los albañiles del país acaban de proponer eliminar la Vicepresidencia de la República, gracias a las salidas en falso de la actual vicepresidenta que llegó al cargo fruto de una práctica clientelista y absurda, que tiene al país convertido en una parcela, cuyos propietarios han venido aplicando las ambigüedades como una cortina de humo que les permite mantenerse en el poder, no importando los escándalos, la corrupción ni los desaciertos. Si Martha Lucia Ramírez, cada vez que habla dice un desafuero; como sería la experiencia de revisar los videos que quedaron en el archivo del recuerdo del paso de Francisco Santos, por ese espacio creado para darle satisfacción al apetito burocrático de los dueños del poder.

Los colombianos que no son tontos saben que la Vicepresidencia tiene una única función y es cubrir las faltas temporales o absolutas del Presidente de la República.  Colombia es tan de malas que todos sus presidentes gozan de buena salud y después de expresidentes resultan demasiado costosos con una millonaria pensión fruto de los privilegios que los dueños de un país empobrecido creen merecer.

La Vicepresidencia es tan inoperante que lo primero que hace el Presidente electo es poner a sus asesores a buscarle oficio al vicepresidente o vicepresidenta; sin embargo, hay una propuesta para crearle un cuerpo asesor a Martha Lucia Ramírez. La Vicepresidencia había sido eliminada por la reforma constitucional de 1910 y fue revivida por la constitución del 91, después de 86 años de que Ramón González Valencia fue cesado de sus funciones por el presidente Rafael Reyes. Los últimos vicepresidentes han sido: Humberto de La Calle, Carlos Lemos Simmonds, Gustavo Bell, Francisco Santos, Angelino Garzón, German Vargas Lleras, Oscar Naranjo y la actual, Martha Lucia Ramírez, que con sus desatinos en cada intervención será la sepulturera de una institución inservible, que gracias a la capacidad desmedida de la política clientelista puede resucitar si queda mal sepultada.

El país no puede seguir a la deriva ni en las manos de quienes han impedido su desarrollo. El conformismo nos impide percatarnos de la triste realidad: Estamos ante una nación secuestrada ya no por la guerrilla, sino por una mafia que utiliza la política y la falta de sentido de pertenencia del pueblo para dilapidar los recursos públicos a falta de dolientes.

Después de firmado los Acuerdos de la Habana, quedó en evidencia que el problema de Colombia no son los movimientos guerrilleros, son el compadrazgo y la sociedad del mal que no permite reformar el sistema caduco que mantiene frenada a una patria a la que han dejado en la orfandad.

Vale la pena recordar que al jefe del partido Cambio Radical, Germán Vargas Lleras, le entregaron la Vicepresidencia de la República para que fortaleciera su aspiración a la presidencia y por ello terminó en el Ministerio de Vivienda, entregando unas pequeñas casas a los más pobres para conseguir votos. De estas actitudes cínicas no nos damos cuenta los colombianos ya acostumbrados a convivir con la corrupción.

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