RECUERDOS DE ESCALONA


Por Manuel Medrano

Los habían convocado a una reunión en el desaparecido Restaurante el Faizan, de propiedad de Taurino Silgado, ubicado en pleno centro de Sincelejo. El primero en llegar fue el controvertido político, Tulio Cesar Villalobos Támara, quien a la postre era el presidente del Festival Sabanero, que como siempre suele suceder en cada edición intenta retomar el camino para aproximarse un poco a ser un pálido reflejo del Festival de la Leyenda Vallenata. El presidente estaba dispuesto a dar un gran salto impulsor del evento, así le tocara echar mano de lo más granado de la Música Sabanera y los grandes compositores del vallenato.

A la 7:30 pm llegó Lisandro Meza, al poco rato entró Alejandro Durán, procedente de Planeta Rica, su lugar de residencia. Calixto Ochoa y Gilberto Torres se habían encontrado en el camino, y arribaron juntos al Faizan. Con la llegada de Alfredo Gutiérrez, se dio inicio a la reunión que se había organizado con el único objetivo de involucrarlos en el proceso organizativo del Festival Sabanero para que les dieran su respaldo. Los transeúntes que se percataron de la presencia de las leyendas del Folclor Sabanero en el lugar, se fueron acercando en busca de un autógrafo de Alfredo Gutiérrez o de Lisandro Meza, o de una sonrisa de Alejandro Duran, porque a Gilberto Torres y a Calixto Ochoa, era normal encontrarlos en cualquier esquina de Sincelejo hablando de sus más resientes composiciones o contando las anécdotas de sus corredurías. Después del saludo de bienvenida del presidente de la Junta Directiva, pidió la palabra Alejandro Duran, quien dijo que no entendía cómo pretendían hacer un Festival Sabanero, cuando en Sincelejo ya nadie tocaba sabanero. “Los de aquí tratan de tocar como los de allá, los únicos que tocan Sabanero son Gilberto Torres, Geño Gil y Adriano Salas”, dijo Durán.

Nadie pudo refutar los argumentos del Maestro Durán, pero se comprometieron, en sus diferentes intervenciones, a promocionar el Festival y a estar presentes en su inauguración, que se realizaría en la Tradicional Plaza de Majagual.

Los convocados del Vallenato, fueron Rafael Manjarrez, Roberto Calderón y Rafael Escalona. Entre los periodistas que estuvimos presentes en esa fecha histórica se encontraba Lelis Movilla Bello, corresponsal del periódico El Espectador, quien quería hacerle un reportaje al Maestro Alejandro Durán.

Llegó el día de la inauguración y a mí me tocó bailar con la más fea. Resulta que llegó el maestro Rafael Escalona, y no le habían reservado el hotel. Ese hombre se salió de sus casillas y sin hacer parte de la Junta Directiva me encargaron de lidiar con el maestro. Había aprendido a admirarlo a través de mi padre que cuando estaba sacando su tarea en la parcela se le daba por entonar el Testamento, La Brasilera, El Almirante Padilla o La Custodia de Badillo.

Salimos para el Hotel Marcella, le compramos dos botellas de whisky Old Park y comencé a escuchar al hombre arrogante que se ocultaba en el gran compositor. No me permitía interpelarlo, pero me contó sobre su amistad con el expresidente Alfonso López Michelsen y Gabriel García Márquez. Ya en la habitación empezó a hablarme del libro que estaba escribiendo, me leyó dos capítulos. Cuando el whiski estaba haciendo su efecto y se fue quedando dormido, me escapé de la habitación, convencido de que era mejor escuchar las canciones de ese hombre que se convirtió en leyenda gracias a Guillermo Buitrago, a Bobea y sus Vallenatos, y, por supuesto, con la serie Escalona que protagonizó Carlos Vives, que atenderlo en persona.

Escalona a través del tiempo se fue convirtiendo en el gran referente de la Música Vallenata, haciéndose visible por sus cantos y por sus relaciones personales que lo hacían sentir tan orgulloso como sus composiciones. Se vanagloriaba de haber acompañado a Gabriel García Márquez en su recorrido como vendedor de enciclopedias por la Guajira, algo que siempre le agradeció el Nobel, de tal manera que lo incluyó como personaje en Cien años de soledad y El amor en los tiempos del cólera. Su amistad con la Cacica Consuelo Araujo Noguera y con el expresidente Alfonzo López, lo convirtió en un personaje influyente y hasta llegó a ser embajador en Panamá.

Hay un amplio sector en Colombia, pero muy especialmente en la Región Caribe, que descalifica a Escalona como compositor, llegando a afirmar, que el extenso repertorio de canciones exitosas del Bachiller del Colegio Loperena de Valledupar, las había escrito su señora madre. Escalona desde niño demostró su gran talento para la composición, su primera canción se la inspiró una situación amorosa que se presentó en Patillal. Cuando conoció a una niña llamada Bebita Manjarrez, le compuso la canción El Testamento, se enamoró de ella y pidió a sus padres que lo matricularan en el mismo colegio, El Liceo Celedón de Santa Marta, donde compuso El hambre del Liceo.  El joven Escalona nunca pensó que sus canciones alguna vez serían grabadas, casi todas fueron vivenciales e improvisadas.

El Pirata se lo inspiró su amigo Urbano Castro. A todas sus enamoradas les hacía una canción, a Juana Arias, La patillalera; a su esposa, La Maye, le escribió más de 5 canciones. En Cali conoció a una muchacha de origen antioqueño y le escribió María Tere. Dina luz se la dedicó a una Villanuevera con la que tuvo un enamoramiento, La brasilera fue inspirada por una linda mujer de apellido Dos Santo de la tierra de Pelé y Ronaldiño. Cuando lo increpaban diciéndole que su señora madre Margarita Martínez, era la que le componía las canciones, sonriendo contestaba que de sus ocho hermanos él era único compositor.

Escalona dejó 22 hijos.  El Proyecto de Ley 349 de 2009, del Senado de Colombia   declaró “Patrimonio Cultural y Artístico de la República su Obra Musical y Literaria”. Viajó a Estocolmo a acompañar a Gabriel García Márquez a recibir el Premio Nobel de literatura con los Hermanos Zuleta, Los Hermanos López y Totó La Moposina.

El compositor Rafael Calixto Escalona Martínez, falleció a la edad 81 años, un 13 de mayo de 2009 en Bogotá.

 

LA CUSTODIA DE BADILLO

Parece que el pueblo e’ Badillo/se ha puesto de malas
De malas porque su reliquia la quieren cambiar.
Primero fue un San Antonio, lo hizo Enrique Maya
Pero lo de ahora es distinto les voy a explicar.
En la casa de Gregorio muy segura estaba,
Una reliquia de pueblo tipo colonial,
Era una custodia linda muy grande why pesada,
Why ahora por una liviana la quieren cambiar.

Se la llevaron, se la llevaron,
Se la llevaron, ya se perdió (bis)
Lo que pasa es que la tiene un ratero honrado
Lo que ocurre es que un honrado se la robó.

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