PERO NO VUELVEN


Por Manuel Medrano

Cuando tomo en mis manos un libro, que ha sido el resultado de la selección de las columnas publicadas en los periódicos por el escritor o periodista, que por cumplir con aquello de que todo hombre debe sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro, se embarca en semejante aventura; empiezo a leerlo con desconfianza, porque me da la sensación de estar leyendo una colcha de retazos. Sin embargo, cuando la Unión de Escritores de Sucre, publicó Señales de Garabato, que es una compilación de las mejores columnas periodísticas del escritor toludeño, Héctor Rojas Herazo, sentí que mi apreciación era errónea. Señales de Garabato lo he leído y releído tantas veces, con el fin de extraer hasta el último sorbo de la enseñanza que podía obtener de Héctor Rojas Herazo, para complementar mi proyecto de iniciarme en el difícil arte de escribir. Poco tiempo después el poeta del corregimiento de Chocho, municipio de Sincelejo, Cristo García Tapia, me sacudió profundamente cuando presentó su libro El Versionista, con sus mejores columnas publicadas en el diario El Universal de Cartagena y en El Espectador, un libro que en el departamento de Sucre no se ha valorado en toda su dimensión y contenido.

Y como si todo lo que les he contado hasta ahora fuera poco, llega el exmagistrado y exalcalde de Sincelejo Jaime García Chadid, y desmonta mi argumento con su libro Pero no vuelven, publicado por la Editorial Torcaza, una recopilación de sus columnas escritas en los periódicos El Universal de Cartagena, El Meridiano de Sucre y El Pilón de Valledupar, donde he encontrado varios textos que vale la pena destacar especialmente, Lo que debiera ser,  el autor parece lamentarse de la creación del departamento de Sucre, por las secuelas de la politiquería local y su visión premonitoria del estancamiento de Sincelejo. “Todo se acentuó de unos treinta años para acá y el factor que más influyó en ello fue (¿quién lo iba creer?) La creación del departamento de Sucre con Sincelejo como su capital, ya que el influjo de las malas prácticas en política cambió el rumbo, convirtiendo a la ciudad en una especie de Santo Sanctorum de la indolencia y la corrupción. Ahora entiendo la alegría de los cartageneros cuando nos independizamos, ¡cuánta razón tenían! No era un mal chiste… Pero además perdimos la propia identidad: la Empresa de Energía Eléctrica de Sincelejo se convirtió en Electro Sucre, la del acueducto en Emposucre, se pagó un duro precio por el hecho de ser sede del gobierno”. Y remata, “No podemos seguir siendo una agregación incoherente de iniciativas privadas, debemos trazar un rumbo colectivo y buscar nuestro futuro, que podría ser mucho mejor de lo que ahora tenemos, pero para ello se necesitan líderes comprometidos, activos y visionarios”. Esto fue escrito el 4 de enero de 2004 hace 16 años, ¿Y dónde están los lideres comprometidos y visionarios?

La página 33 de, Pero No Vuelven, está dedicada a Pepe Mujica, expresidente de la República Oriental de Uruguay.

Una de sus más destacadas frases pregona: <a los que les gusta mucho la plata hay que correrlos de la política porque son un peligro>, “y entonces me he imaginado a Pepe Mujica en Colombia, en Sucre, en Sincelejo, y lo veo haciendo como Condorito: ¡Plop! Este hombre se hubiera pegado un tiro si en lugar del Uruguay la vida lo hubiera ubicado entre nosotros”.

“Tenemos que vivir como vive la mayoría, y no como vive la minoría». (Pepe Mujica).

Finalmente, la pagina 69 resulta bastante evocadora y nostálgica, la dedica al Hotel Narza de Tolú.  “Tolú era casi forzoso, pues hacia Coveñas lo que existía era una trocha infame en verano e imposible de transitar en invierno… El Hotel Narza marcó una época apacible sencilla, sin pretensiones, con gente y familias que eran dueñas de unos valores tradicionales, sin mayores exigencias ni muchas o ningunas de las <estrellas> que hoy clasifican a los hoteles… Para nosotros los niños de esa época el universo toludeño tenía como centro al <Narza>; era nuestro principal punto de referencia. No quedaba frente al mar, por el contrario, el mar que daba frente a él”.

Próximamente, el libro, Pero no vuelven, será presentado en las ciudades de Valledupar y Sincelejo, y entonces los sucreños podrán a través de sus páginas evocar los tiempos idos y encontrarse con algunas tristes realidades de las cosas que hoy están como ayer, esperando que lleguen los líderes comprometidos y visionarios, con el fin de no seguir siendo “una agregación incoherente de iniciativas privadas”, como el autor reclamaba hace 16 años.

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