PATRIA, ¿QUIÉN TE SECUESTRÓ?


Por: Manuel Medrano

¿Dónde está la patria que nos enseñaron amar nuestros abuelos? ¿Adónde se ha ido? ¿Para dónde se la llevaron? ¿Quién la secuestró?

En los tiempos de antes en el colegio nos enseñaban a guardar reverencia y respeto por los símbolos patrios, era motivo de orgullo y un gran honor izar la bandera; solo lo hacían los muchachos que más estudiaban y mejor se comportaban, hasta en las más pequeñas aldeas los días como el 7 de agosto y el 20 de julio se izaba la bandera en cada casa, tanto de pobres como de ricos.  Poco a poco ese nacionalismo se ha ido deteriorando, hasta tal punto, que hoy la patria tan solo se ha reducido a la pasión que genera la Selección Colombia de Fútbol, sus integrantes son los héroes de la modernidad nacional y el gol es lo más sublime del sentimiento patriótico en decadencia. La sensibilidad del pueblo ha sido vejada y la ordinariez de la clase dirigente trasformó toda una nación utilizando los verdes campos, sus ríos y sus dos azules mares para apropiarse de toda la belleza y sus potencialidades. Empobrecieron la nacionalidad y se apropiaron del territorio, convirtiendo la actividad política en un proceso mercantilista, en un círculo cerrado e impenetrable donde el pueblo no pude acceder.

Lo que ha tenido ocurrencia este 20 de Julio de 2020, es una prueba demasiado evidente de lo que son capaces los que han secuestrado lo que aún llamamos patria. Han elegido como presidente del Congreso al senador Arturo Char, a pesar de demostrar su inutilidad como parlamentario por más de 14 años, un ausentita consumado y un político mediocre con varias investigaciones por corrupción e involucrado en la fuga de la exparlamentaria Aida Merlano. El Partido Conservador anunció orgullosamente que estaría votando por él; el contubernio se armó despreciando a una figura prístina del rescoldo que todavía sobrevive en el escenario político colombiano, el senador Iván Marulanda de la Alianza Verde.

En 1810, Colombia se independiza de España para cesar el saqueo de los depredadores del Reino y llegaron entonces los nativos a demostrar su casta.  Es necesario una nueva rebelión para que podamos izar nuevamente la bandera tricolor y cantar el Himno Nacional con una Patria realmente nuestra que no tenga nada que ver con los prevaricadores y con los miembros de la sociedad del mal.

Ellos, acolitados por los que nos vendieron la idea de la democracia más antigua de Latinoamérica, despilfarran la ética y se escudan en el poder y los fueros. En una sociedad mefistofélica para nombrarse y vigilarse ellos mismos, entre ladrones, y corruptos: nombran fiscal, procurador y contralor, amparados en el cinismo y la indolencia. Mientras en la Guajira los niños se mueren de hambre y la pobreza crece sin límites en toda la nación, nombran a sus familiares y amigos en el sin números de embajadas y consulados que Colombia tiene alrededor del mundo, para satisfacer el apetito burocrático de los desalmados y poderosos gobernantes. Eso nos hace recordar lo que en el año 43 a C, Marco Tulio Cicerón, escribió sobre el Imperio Romano: “El pobre trabaja y trabaja. El rico explota al pobre. El soldado protege a los dos. El que paga impuestos paga a los tres. El vagabundo descansa por los cuatro. El borracho bebe por los cinco. El banquero roba a los seis. El abogado engaña a los siete. El doctor les cobra a los ocho. El enterrador sepulta a los nueve. Y el político vive feliz a cuenta de los diez”.

PATRIA, ¿QUIÉN TE SECUESTRÓ?

¡Cómo nos duele la independencia que hoy ya no celebramos!

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