Nuevas tendencias de teoría del delito global


Por: EUGENIO ANTONIO CALDERON BARRETO

El derecho penal es una de las instituciones más importantes en el precepto de un control social moderno, dirigido hacia un grupo de individuos que representa al estado en lo relacionado con los elementos de este, es gracias a esta institución que el derecho penal tiene una visión más humanista que la inquisidora que se tenía hace siglos atrás, en donde las personas no tenían garantías procesales y jurídicas en un determinado proceso penal o en otros casos procesos civiles. Fue gracias a la revolución americana, con los aportes de la constitución de filadelfia de 1787 que se empezó a hablar de presunción de inocencia y de que toda persona tiene derecho a su defensa. El impacto de esta revolución fue tan grande, que años más tarde con el estallido de la revolución francesa se establece la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano en 1789, un catálogo de derechos que resultaron ser beneficiarios a los hombres, ya que las mujeres eran consideradas como cosa. En este decálogo de derechos también se empezó a hablar de principios procesales del derecho penal moderno; toda persona tiene derecho a su defensa y se presume la presunción de inocencia, en donde todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Todos estos principios nutrieron lo que es hoy es el derecho penal moderno y a su vez con tendencia acusatoria y no inquisitiva que este último se desempeñó en gran parte de la edad media, con el dominio de los gobiernos absolutistas y con influencia de la iglesia católica.

Las nuevas corrientes del derecho penal no solo se nutrieron con estas revoluciones cerca del año 1763, un jurista llamado Cesare Beccaria escribiría una obra llamada “De los delitos y de las penas”. Un sistema de principios tanto de teoría del delito como principios constitucionales que aún siguen vigentes, aunque algunos consideran que la obra de Beccaria se inclinaría más por el Funcionalismo que otra escuela del delito, si bien la Frase del autor italiano “Es mejor prevenir los delitos, que castigarlos”, es una frase del siglo XVIII que sigue siendo defendida por los funcionalistas modernos, con el precepto de una buena política criminal que tenga un estado de derecho. Otra corriente que influyó bastante al derecho penal moderno es la de Nihilismo que surgió a finales del siglo XIX, con el filósofo Alemán  Friedrich Nietzsche en su teoría, este científico hablaba que el derecho penal entra en el concepto de las instituciones, en donde es el hombre un animal racional, donde este se relaciona a través de sujetos activos y pasivos, donde el factor vital va dirigido  hacia la comunidad, esta sería vital para el desarrollo de un orden social, cuando el hombre cometía un delito iba ser relacionado como un  traidor, un enfermo que cometió un acto punible, es ahí donde a través del derecho penal, desde  la prisión va a hacer en el hombre la medicina para poder solucionar ese mal ejemplo a la sociedad considerado delito como un hecho que va en contra de la moral y el derecho.

Si miramos hoy en día el derecho penal, esta falta de humanismo de la que tanto hablo Nietzsche en el Nihilismo, hoy las personas ven que el derecho penal debe ser considerado como ente castigador y no resocializador, en donde este va a obtener un cambio con un buen manejo de la política criminal con la prevención del delito, y no tanto la actuación tan dramática del derecho penal que tanto se ha desviado del principio de la Última Ratio.

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