LOS SICARIOS Y LA CORRUPCIÓN


Por: Manuel Medrano

Aún los sicarios andan sueltos por las calles de los pueblos y ciudades, como en los tiempos de Pablo Escobar. Se acabaron los carteles de la cocaína y entre las secuelas que quedaron, los más visibles que continúan son el microtráfico y los ángeles de la muerte, que han hecho de los asesinatos a sangre fría un gran negocio en un territorio donde nadie los identifica ni los persigue. Parecen estar protegidos por fuerzas superiores o pertenecen al complot de la eliminación de personas que luchan por causas justas.

Recientemente unos asesinos tuvieron la osadía de ingresar a una comunidad indígena a matar a uno de sus miembros, y los sicarios fueron perseguidos y capturados por los mismos habitantes del lugar. Para sorpresa de los nativos los sicarios pertenecían a la fuerza pública, lo que generó gran confusión entre los ingenuos que ignoran quien está matando la gente y por qué razón.

A los líderes sociales los están matando descaradamente y asesinan uno cada 16 horas, hay un silencio intimidante en la atmosfera que rodea al gobierno.

Pero hay quienes viven de la corrupción y se tornan peligrosos cuando los denuncian, y quienes tienen el coraje de dejarlos en evidencia, suelen ser víctimas de los sicarios materiales; puesto que ellos, los corruptos, son aún más sicarios que los que jalan del gatillo. Tenemos el caso del abogado Tulio Maury, recientemente asesinado en el municipio de Sucre en el departamento que lleva el mismo nombre. Investigando sus últimas acciones me encuentro con estos datos que comparto con ustedes para ver si son capaces de imaginar de donde vinieron los disparos que acabaron con su vida: Tulio Maury, había presentado varias denuncias contra Corpomojana, por falsedad ideológica en documento público, fraude procesal, testaferrato, celebración indebida de contratos, concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito y ocultamiento de documento público ante los entes de control. Entre los contratos en referencia está el #053 de 2018, ejecutado por la señora directora de Corpomojana con el Consorcio Forestal Mojana Sucreña, representado legalmente por José David Otero Barrera por un valor de $11.492.875.216 (Debía ser ejecutado en los municipios de San Benito Abad, la Unión y San Marcos). Contrato # 096, del 13 de noviembre del 2019, suscrito con La Fundación Nuevo Siglo representada legalmente por Luis Machado Romero por $70.993.395. Contrato #110, del 30 de diciembre de 2019, por 86 millones de pesos, con Confort Oportuno Empresa Cooperativa. Y el contrato #111, de fecha 30 de diciembre de 2019, por $201.350.000, celebrado con el Consorcio Suministro y Equipos. Hay muchos contratos millonarios más que sería complejo enumerar en este escrito.

El Abogado asesinado por el sicario había requerido a los entes de control y había denunciado amenazas de parte de funcionarios de Corpomojana. Hoy solo es recordado por los titulares de los periódicos en la crónica roja, que daban cuenta de su muerte por estar denunciando la corrupción, mientras que en un consejo de seguridad el gobernador de Sucre, Héctor Olimpo Espinosa Oliver ofreció 20 millones de pesos para quien diera pista del paradero del asesino.

Mientras tanto esas cuevas de ladrones y emporios de desafuero y corrupción en que se han convertido las corporaciones ambientales seguirán amparadas por la impunidad de un sistema que no es capaz de reivindicarse eliminando entidades como las procuradurías, contralorías y corporaciones que hacen parte del entramado perverso que erosiona la dignidad de un país como Colombia.

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