LEGIÓN DE IDIOTAS


Por Manuel Medrano

“Si no paran de decir mentiras, el concepto de verdad desaparece”.

Recuerdo que el filósofo y escritor italiano, Humberto Eco, En nombre de la rosa, el día que recibió el Premio Príncipe de Asturias dijo en el discurso de la ceremonia de entrega, que las redes sociales le dan derecho de hablar a legiones de idiotas, que primero hablaban solo en bares después de un vaso de vino sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente, y ahora tienen el mismo derecho de hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los idiotas.

Y Colombia no es la excepción en ese sentido. Se refleja el protagonismo de la ignorancia y la estupidez en las redes, quedando en evidencia el fanatismo y el odio, cuando se trata de los sectores que a través de las redes sociales demuestran sus inclinaciones partidistas, y salen a defender a quienes han fallado como individuos que se han lucrado de la falta de cultura política de las comunidades, cuando llegan al poder. No es posible visualizar un proyecto de un mejor país, sin que surjan las voces que utilizando las redes sociales, digan que si no les gusta el país que tenemos deben irse para Venezuela o para Cuba.  Estigmatizan a quienes consideran que el país ha estado mal gobernado y que los vientos de renovación y de cambio en la manera de hacer política tienen que sufrir un giro de más de 180 grados. No se dan cuenta de que existen dos países, el país de los políticos y el país de la masa trabajadora, amalgamado con el componente de pobreza que ha sufrido el abandono histórico de la clase dirigente.

Y cuando surge alguien que comienza a hacer los señalamientos con una crítica mordaz, desde el corazón de ese mismo país lleno de privilegios, de ese país político, que rinde culto a la corrupción, a la arrogancia y la egolatría, entonces utilizan la mentira y los epítetos más rimbombantes para desprestigiar a quien se atreve a tocar a los intocables. Es el caso del senador Gustavo Bolívar, que desde el corazón de la corrupción, creó el movimiento de los indignados y ha hecho una serie de denuncias que le hacen mucho bien a un país dormido y conformista. Una voz que se levanta para despertar conciencia y hacer perder los miedos. Es un crítico acérrimo de la política fétida que aquí se hace, sostiene que, “el Congreso colombiano se merece la fama de nido de ratas que desde hace tiempo tiene”. Es senador de la república desde el 2018, sus primeros pasos en la política los dio vinculándose a las juventudes galanistas, pero más que todo es un gran escritor y libretista; de su pluma salió El Cacique y la reina, inspirado en el caso trágico de Diomedes Díaz y Doris Adriana Niño.  En el 2002 público su libro Así se roban las elecciones en Colombia, y las denuncias que hizo, le obligaron a salir del país amenazado por los intocables protagonistas de la obra. Es presidente de la Fundación Manos Limpias y ha apoyado la reducción del tamaño del Congreso y la reducción de los sueldos de los congresistas.

Su nombre se hizo visible después del éxito de Sin tetas no hay paraíso y El Capo, con los que fue premiado como mejor libretista.

En cuanto a la política, fue la cuarta votación más alta de Colombia en las elecciones de Congreso en el año 2018, donde logró cautivar 122.218 votos. Ha ofrecido su sueldo de senador para obras sociales. Y en las redes sociales La Legión de Idiotas, y algunos desadaptados, sólo le reconocen y le acusan de haberse enriquecido con sus narco-novelas, como si eso fuera un delito.

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