LAS LIBRERÍAS Y LA LECTURA


Por: Manuel Medrano

Leer es al cerebro, a la mente o al intelecto, como el ejercicio al musculo, a la circulación sanguínea y, lógicamente, a la activación del palpitar del corazón; es un activador de las neuronas.

Los médicos han venido logrando que la gente comprenda lo importante que es para el ser humano dejar el sedentarismo, por eso en las madrugadas y entrada la noche, el flujo de caminantes se ha acrecentado en función de mantener activo los músculos y estimular la circulación sanguínea.

Pero, ¿cómo lograr que se interesen más por los libros y dejen ese sedentarismo mental que es tan evidente en nuestro país? Sería interesante estimular la adquisición de libros de parte de los ciudadanos colombianos y que los  incluyan  como un componente de la canasta familiar, como lo hacen el economista y escritor Inaldo Chávez Acosta y el poeta Ricardo Vergara Chávez, que siempre están nutriendo su conocimiento a través de los libros.

Pero no hay una relación directa entre las librerías y los libreros con el programa Nacional Leer es mi Cuento del Ministerio de Cultura. Hay quienes creen que el gobierno debe interesarse más en estimular la circulación del libro y desde las instituciones educativas fomentar la lectura como un camino de discernimiento, la creatividad y la lucidez, sin duda, tendríamos ciudadanos mejores formados, más capaces y mejor educados.

En Lectura y Universidad: hábitos lectores de los estudiantes universitarios de España y Portugal, los doctores Santiago Yubero, doctor en psicología y licenciado en pedagogía y Elisa Larrañaga, licenciada en psicología y doctora en psicopedagogía, trabajan en la adaptación del Espacio Europeo de Educación Superior, donde exigen no solo trabajar el conocimiento, sino potenciar también las actitudes y competencias de los futuros profesionales, por tal razón resulta imprescindible incluir la lectura, el cual consideran una competencia genérica básica. La competencia lectora ayuda a comprender, reflexionar e inferir información sobre los textos escritos. Definitivamente se necesita una práctica lectora en las instituciones educativas.

“La lectura resulta una herramienta imprescindible para la formación de cualquier profesional. Los jóvenes universitarios en formación utilizan la lectura y la escritura en sus actividades cotidianas de aprendizaje, en la búsqueda del conocimiento, es así como la lectura pasa a formar parte esencial del contexto universitario”, sostiene Daniel Cassany.

En Colombia poco se lee porque en su gran mayoría la población no privilegia al libro en los hogares, por eso en el 2003 y el 2010 a través del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas se dotó a 1.102 municipios con al menos una biblioteca pública como estrategia para incrementar los índices de lectura. Con el programa Leer es mi Cuento, se entregaron a 317.500 familias pequeñas bibliotecas en 370 municipios.

En la actualidad hay 1484 bibliotecas en la Red Nacional de Bibliotecas Públicas y están en sintonía con Leer es mi Cuento.

Es importante anotar que en Colombia, según el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina, el Caribe, España y Portugal hay 355 librerías, mientras que en Argentina hay 1700 y en México 1.900.

En promedio, un colombiano compra alrededor de seis libros al año y lee 1,9 libros. Lisboa es la cuidad con más librerías en el mundo; allí existe la única librería en la que se puede fumar y la librería más pequeña.

Definitivamente, el día que los colombianos logremos entender que la lectura es una de las experiencias más enriquecedoras, tendremos por fin una masa crítica generadora de cambio.

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