LAS BANDERAS ROJAS


Por Manuel Medrano

“Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos”.  John F. Kennedy.

Fue en un sueño con visión, una noche sin luna ni luceros, pero los sueños, sueños son. Parodiando a Calderón de la Barca en su obra paradigmática, La vida es sueño; pero ¡oh sorpresa! las mismas banderas rojas que aparecieron en el episodio onírico, se replicaron enarboladas en los hogares de los barrios pobres, donde aún no habían llegado los célebres mercaditos. Tal vez, como un clamor desesperado para que las autoridades supieran de la existencia de ellos, que no aparecían en la lista previamente establecida por las administraciones departamentales y municipales, para las entregas de las ayudas humanitarias enviadas como lenitivo para paliar tanta orfandad. Lanzaron una señal desesperada, precisamente cuando todos los sectores están clamando por ayuda, y las autoridades, como siempre, improvisando, sin una estrategia diáfana para sortear la calamidad que nos azota. ¿Un mercadito para tres meses?

El Banco Mundial publicó un libro, que lleva por título, La voz de los pobres, donde queda en evidencia que nadie escucha sus clamores, lo mismo en la India que en China, África y la América Latina. Si el mundo estuviera más comprometido con lo social ya se hubiese convocado a una manifestación de Las banderas rojas, en aras de llamar la atención de la clase política y los dueños del gran capital, con el fin de motivarlos a reaccionar de manera positiva, y a trabajar mancomunadamente en la recuperación de ese flagelado capital humano.

No dan señales de cambio de actitud, tan solo los pregoneros optimistas hacen énfasis acerca de que nada será lo mismo después de este lapso contaminado por un virus que sin alcanzar el 2% en el indicador de morbilidad, muy por debajo del aborto, el suicidio y los asesinatos selectivos, ha sido el tema sensacionalista en los medios de comunicación, con un elenco de periodistas que ya son doctos para cuantificar las cifras de muertos e infectados.

Por tal razón, en Editorial Torcaza convocamos a un Foro digital con personalidades brillantes de la Región Caribe y un excandidato a la presidencia de la república para que nos den luces en este escenario lleno de sombras.

En primera instancia la participación fue para la doctora Luz Estela de la Ossa Velásquez, dos veces rectora de la Universidad de Sucre. “Saludo cordial para todos: La pandemia y su contención a partir del aislamiento, dejaron al descubierto las fallas protuberantes del modelo de desarrollo, que llevan a un cambio de época, ante lo que es imperativo repensar la vida en todas sus formas en el planeta y la economía bajo la lupa del bien común.  Para iniciar el debate, podemos poner sobre la mesa los principios sobre la Economía del bien común, promovidos desde el 2010, por el economista austríaco Cristian Felber”.

Seguidamente, el profesor y exsenador de la República, Jaime Dussán en su intervención dijo: “Si no se aprovecha la crisis para replantear la orientación económica, generar empleo, reactivar el campo y la industria nacional, que redistribuya el ingreso y genere ahorros y estabilice la reserva para emergencias y productividad, se ha perdido el campanazo tan duro que nos ha llamado a la reflexión y a los cambios. Hoy debe decretarse el mínimo vital para pasar a medias está dura crisis, creo que este régimen no entiende, ni tiene voluntad de hacerlo. Se debe trabajar por una unión de demócratas y alternativos para ganar y cambiar”.

A medida que pasaba el tiempo fueron creciendo las expectativas y luego el turno fue para el reconocido escritor y periodista Juan Gossain Abdala, a quien se le preguntó que sí estaba de acuerdo con la entrega de ayudas humanitarias o se debería diseñar una propuesta para que los ciudadanos se liberaran de la pobreza dándoles la opción de un trabajo digno: “Manuel, tiene usted toda la razón al plantearse esa inquietud. La solución no está en que el paternalismo asistencialista se vuelva un hábito permanente, sino en darle a la gente la posibilidad de acceder a un trabajo estable y decoroso que les permita vivir de un modo decente, sin andar mendigando. Ojalá que esta pandemia sirva para eso, para que hagamos una verdadera renovación social con equidad y justicia. Le mando un saludo cariñoso, Juan Gossain”.

Por su parte, Benjamín Cuello Enríquez, uno de los grandes narradores deportivos, que ha estado en ocho Campeonatos Mundiales de Futbol, propuso la creación de un Ministerio de la Pobreza, con acompañamiento de las entidades del Estado a las familias más vulnerables, para capacitarlos acerca de sus deberes y derechos y hacerles entender la responsabilidad con la procreación y educación de los hijos.

El exgobernador de Sucre y ex rector de las Universidades de Sucre y Córdoba, Jorge Anaya Hernández, destacó el proceso de Uruguay, cómo ha logrado estabilizarse con un gobierno de izquierda, rompiendo la inequidad en la tenencia de la tierra y la riqueza. Agregó que se necesita un diálogo entre los poderosos, y si sigue existiendo egoísmo económico, seguiremos en esta situación que no sabremos dónde va a parar.

El excandidato a la presidencia de la república, doctor Sergio Fajardo, hizo énfasis en la propuesta de renta básica como una buena iniciativa. Un gran número de pobres e informales no están en ninguna base de datos y no reciben ayudas. La renta serviría para hacerlo. “Las Banderas Rojas deberían desaparecer si se propusieran erradicar la pobreza extrema, la pobreza se puede derrotar, está comprobado”.

Un Joven llegó a Cartagena de Indias con los zapatos rotos y varias camisas floriadas, no tenía para pagar una habitación y muchas veces le tocó dormir en el Parque de los Mártires; llegó a ganar el Premio Novel de Literatura, ese joven fue Gabriel García Márquez. Es evidente la procedencia de los barrios marginales de los futbolistas, beisbolistas, boxeadores y atletas, muchos han logrado títulos mundiales a fuerza de trabajo arduo y sacrificio, los artistas han podido rebasar la pobreza y mejorar su calidad de vida, algunos ni si quiera pudieron llegar a la universidad.

Entonces no se puede entender por qué no ha surgido una propuesta que acerque a los jóvenes pobres a la artes y los deportes para que se opere en ellos ese papel transformador que la magia de la música y el deporte opera en jóvenes talentosos que han llegado a ser campeones mundiales o ganar el Premio Grammy, dando muestra de talentos ocultos que afloran al buscar las oportunidades o cuando la institucionalidad las provoca  o las  estimula.

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