LA CORRALEJA MÁS GRANDE DEL MUNDO


Por Manuel Medrano

El teléfono había acabado de sonar. En cuanto timbró por segunda vez contesté, a pesar de que no tenía el número registrado. Escuché la voz de un viejo conocido. Era Raúl Benoit, quien llamaba desde Estados Unidos. El periodista colombiano que había tenido que migrar a Norte América, por varias amenazas que le hicieron gracias al periodismo de denuncia que solía practicar en Colombia. Se encontraba trabajando para Univisión. La llamada hacía referencia a la decisión de la reconocida empresa periodística, de enviar un reportero a cubrir las Fiestas del 20 de enero. Con Raúl, nos habíamos conocido en Cali, ciudad donde ambos nos iniciamos como periodistas. El día de la inesperada llamada me solicitaba apoyo para el colega que vendría atraído por la trascendencia que tenía la Corraleja más grande del mundo.

Tengo que confesar que no me gustan las corralejas, pero como periodista y hombre de radio, tuve la oportunidad de transmitir las de Sincé, donde el abogado e historiador Inis Amador Paternina fungía como narrador y yo hacía los reportajes y entrevistas a los protagonistas de la fiesta, y a las personalidades que llegaban fascinados por el jolgorio, los porros y fandangos, y la gastronomía sabanera. Desde políticos, gobernadores de los departamentos del interior del país, turistas provenientes de Venezuela, Ecuador y México, se entusiasmaban con las Corraleja más grande del mundo y se dejaban seducir por el sonar de las bandas, que con porros y fandangos daban testimonio de la riqueza musical del terruño sabanero. María Varilla, el Toro Balay, Fiesta en Corraleja y el amplio repertorio sonoro que hacía palpitar los corazones cuando irrumpía el toro en la arena. Eran los temas entonados por los músicos que amenizaban las tardes soleadas de la corraleja, que se convirtió en un referente para el mundo, una marca que vendía la ciudad para una parte de este universo tan competitivo de hoy.

La fiesta terminó abruptamente, después de haber superado muchos escoyos, entre ellos la tragedia del 20 de enero de 1980, cuando se cayeron las corralejas. El gran vacío que dejaron las Fiestas del 20 de enero se hace más evidente con el paso de los años. La falta del componente de los toros desarticuló la convocatoria y el flujo turístico se esfumó como por arte de magia. Como nunca, nadie ha tomado la iniciativa para hacer un proyecto decente de las fiestas, prefiriendo quedarse con los retazos de un evento grande que tuvo mucho reconocimiento. Siempre en las postrimerías de cada diciembre emerge la polémica y el debate, y crece la expectativa que alberga en las mentes de quienes creen que algún día volverán.

Los intelectuales enfáticamente aducen que es imposible el retorno de las corralejas, por ser sinónimo de atraso y subdesarrollo. La sociedad protectora de animales, como inquisidores se pronuncian cada fin de año, levantando el garrote, en aras de acallar las voces que claman por su retorno. Mientras tanto, en 22 de los 26 municipios que conforman el departamento de Sucre se realizan las corralejas, incluyendo el corregimiento de Berrugas, donde hay niños que se acuestan sin comer, igual en el municipio de El Roble.

La Unión de Escritores de Sucre, parodiando el Carnaval de las Artes de Barranquilla realizan el Dulce Nombre de las Artes en Sincelejo, y esta propuesta que inició con mucho entusiasmo, está a punto de fracasar por falta de apoyo Oficial.

Los sincelejanos de la vieja guardia no se resignan, son los invitados especiales a la mayoría de las fiestas de Sucre, Córdoba, Bolívar y Atlántico. En Sucre las más importantes son las de Sincé y Sampúes. En Córdoba, las de Carrillo, Pueblo Nuevo, Ciénaga de Oro, Purísima, Momil, Planeta Rica y Canalete y en Bolívar, las de Turbaco y Arjona, las cuales ocupan primera plana en la gran Prensa Nacional cuando hay sangre en el ruedo

Artur Harlom, reconocido pianista norte americano interpretó Fiesta en Corraleja el himno del 20 de enero que ha sido versionado por varios artistas. Hace tiempo un alcalde de Sincelejo decidió suspender los toros sin dar una explicación convincente. Sincelejo sufre de un atraso crónico que nada tiene que ver con las corralejas. El atraso mental y la esterilidad propositiva de su clase dirigente han sido más nocivas que las Fiesta. Ellos nunca fueron conscientes de la grandeza de una evéntica que alcanzó reconocimiento internacional. Ahora el referente de la ciudad, es una corraleja en la que los garrocheros y los toreros son quienes habitamos en un territorio donde las motos con toda su parafernalia envisten sin porros ni fandangos. Recientemente el imitador de voces de moda, que participa en el programa mañanero, El Desayuno de RCN, al referirse a la capital del departamento de Sucre dijo: “Sincelejo, la ciudad de las motos”.

En la Región Caribe, hoy día hay, 611 festejos o fiestas de toros al año en municipios, corregimientos, veredas y caseríos; todos ellos después que suspendieron las del 20 de enero, el aumento en celebraciones fue de un 35 %, queriendo emular a la Corraleja más grande del mundo.

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