IMPOSIBLE OLVIDAR


Por Manuel Medrano

En este Macondo nuestro, donde la estupidez y la intolerancia conllevan a una agresividad superlativa. Y los señalamientos se transforman en estigma de la perennidad, hay que dejar bien claro que no soy ni de Uribe ni de Petro, ni de derecha ni de izquierda. Detesto la arrogancia de quienes se autoproclaman como tales y se siente elegidos por los dioses tratando a los demás con aires de superioridad. Como si ser de derecha o de izquierda tuviese algunas ventajas en el país de los excluidos, de los pobres y los desiguales. Me preocupa que no logren digerir lo que aquí afirmo. Fui testigo ocular de lo que ocurrió en el solar nativo. En un país embrutecido por el fútbol y la televisión mediocre. En un país donde muy poco se lee y el nivel educativo es bastante deficiente, la manipulación encuentra terreno abonado para crecer y proliferar como la mala hierba. Y la polarización y los odios se retroalimentan para que el pueblo salga a votar enberracado y en vez de votar por los más decentes y las mejores propuestas, escogen a los mismos que han tenido al país sumido en el atraso.

Así es este Macondo nuestro, y sus habitantes resultan proclives a los señalamientos impregnados de todo tipo de prejuicios. Desconocen los hechos del pasado reciente que hoy hacen parte del componente de la historia nefasta de la Colombia que habitamos. Recuerdo que conocí a Claudia López, la alcaldesa electa de Bogotá, cuando hacia parte del conjunto de investigadores de la Corporación Arco Iris y de La Misión de Observación Electoral. Vale la pena destacar su trabajo sobre las votaciones atípicas y el destape de la Parapolítica en 2006. Es una mujer con estupenda formación. Estudió Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales en la Universidad Externado de Colombia y tiene una maestría en Administración Pública y Política Urbana de la Columbia University de Nueva York, y un doctorado en Ciencias Políticas de una prestigiosa universidad de Chicago. Sin embargo, por su temperamento agresivo, el alto tono de su voz y su inclinación abiertamente homosexual le han generado la concebida estigmatización y satanización. Pero ella ha sido superior a las críticas y señalamientos. En el caso del senador Gustavo Petro, quien fuera elegido en el 2006, personaje político del año por el gran debate en el Congreso de la República, que dejó en evidencia los vínculos de la clase política con los paramilitares. Con documentos y videos de las masacres en los Montes de María y con testigos como alias Pitirry, fue contundente. El departamento de Sucre le debe mucho a Gustavo Petro, gracias a su accionar el imperio de la muerte que había instaurado, Rodrigo Pelufo, alias Cadena, se derrumbó. Solo quienes vivimos esos tiempos escabrosos nos seguimos preguntando por qué sucedió y por qué las autoridades fueron sus aliados. Nunca protegieron a las comunidades del príncipe del Palmar. La amenaza y la extorción eran una constante. Los desplazamientos dieron paso a los pueblos fantasmas como Chinulito. Alias Cadena en Berrugas construyó su gallera para disfrutar de una de sus aficiones más preciadas y en Rincón del Mar edificó una iglesia, tal vez para algún día ir a confesarse poniéndole la pistola de oro, que orgullosamente cargaba en el cinto, en la cabeza al cura para que lo perdonara sin tener que arrepentirse de sus fechorías. Era tanto su poder que impuso, en unas elecciones de alcalde en San Onofre, su propio candidato y los demás tuvieron que renunciar a sus aspiraciones. San Onofre aún sigue cargando con el peso de la horrible secuela del efecto paramilitar. Esa comunidad nunca ha tenido el acompañamiento psicológico debido y el fantasma de la muerte se aclimató en su territorio. Siguen asesinando a los nativos, quienes en actitud desesperada gritan a los cuatro vientos, que en tiempos de Cadena sabían quien los mandaba a matar, ahora ignoran totalmente quién ordena las ejecuciones. El Senador Gustavo Petro denunció no hace mucho sobre las nuevas fuerzas paramilitares que se han tomado el Golfo de Morrosquillo y el Sur del departamento de Córdoba. ¿Hará otro debate en el Congreso? Hay que rescatar pueblos como Rincón del Mar y Berrugas de los depredadores que están de regreso.

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1 Comment

  1. Luis González
    13 diciembre, 2019
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    Excelente crónica. Claudia López, es el producto de la formación integral de las personas, cuya enseñanza está enraizada en el hogar en que el timón, lo lleva una Maestra de escuela. Lo de Claudia, no es, el fenómeno político, ya se veía venir, su posicion ante la corrupcion y el abandono gubernamentales parar resolver las necedades BASICAS INSATISFECHAS DE LA POBLACION. Tampoco sus doctorados, porque si hablamos de estos, hay miles en el pais, y no hay solucion: se ha aumentado la CORRUPCION, y el pais se hunde en las manos de doctores de cuello blanco, azules y rojos, es un arco iris de ladrones. Por ello pienso que, lo de la electa alcaldesa de Bogota, es su actitud de colombiana ante la realidad del pais.
    No más de 10 personas como ella, es lo que necesita Colombia para comenzar a arreglar todos sus problemas: el narcotráfico, es un enano ante la corrupción a todos los niveles del pais, quienes le han abonado el terreno a este mal. Felicidades

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