GRITOS DE LA VIDA


Por Manuel Medrano

El aprendizaje es ignorado por nosotros los convencidos de que somos lo seres más inteligentes del Planeta. Caminamos por las sendas de la vida sin tener en cuenta sus enseñanzas. La arrogancia no nos permite ver ni aprender, no nos detenemos a escuchar sus voces, gritos y regaños; somos sordos y ciegos ante tanta evidencia.

Nosotros con aire de superioridad siempre ignorando las leyes naturales y cual depredadores presuntuosos hemos ido contaminando el mundo sin reflexionar acerca de nuestra misión en la tierra.

Nunca hemos escuchado con atención esa hermosa canción de Paul Simón y Art Gardfunkel, Los Sonidos del Silencio. Así como Dios habla en el silencio, la vida nos habla en la cotidianidad y en cada alegría y cada dificultad.

Y el hombre no aprende jamás, como siempre, afirmaba en sus conciertos el cantautor y filósofo natural Facundo Cabral. El público disfrutaba con la fluidez de su verbo y la belleza de su canto, pero no advertía la profundidad de su mensaje y argumento filosófico. Era como un misionero predicando en cada concierto, y cuando coincidía en el mismo escenario con Alberto Cortez, entonces todo se convertía en una verdadera catedra del deber ser (Lo Cortez no quita lo Cabral).

Y quienes predican la palabra y dan testimonio del paso por la Tierra del hombre llamado Jesucristo, muchas veces sienten que están predicando en el desierto. El hombre parece que todo lo contaminara. Ni si quiera parece pensar en la fragilidad de su propio entorno. Con su arrebato ambicioso y desbordado por obtener riquezas.

Es preciso ser realista, con la situación actual que el mundo padece por un virus que ha dejado en evidencia el camino equivocado de una sociedad liderada por individuos que solo han pensado en el desarrollismo y todo lo material, ignorando siempre lo fundamental. Pero todo pasará, porque el hombre no aprende jamás. Volveremos a salir a las calles, henchidos de orgullo y arropados por la arrogancia y la prepotencia, demostrando que puede más nuestro ser animal que nuestro componente espiritual.

Por tal razón, tomaremos esta enseñanza que encontramos en el muro de Rishima Lemuria: «La vida te desilusiona para que dejes de vivir de ilusiones y veas la realidad. La vida te destruye todo lo superfluo, hasta que queda solo lo importante.

»La vida no te deja en paz, para que dejes de pelearte, y aceptes todo lo que ES.

»La vida te retira lo que tienes, hasta que dejes de quejarte y agradeces.

»La vida te envía personas conflictivas para que sanes y dejes de reflejar afuera lo que tienes adentro.

»La vida deja que te caigas una y otra vez, hasta que te decides aprender la lección. La vida te saca del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejes de querer controlar y fluyes como río.

»La vida te pone enemigos en el camino, hasta que dejas de “reaccionar”.

»La vida te asusta y sobresalta todas las veces que sean necesarias, hasta que pierdes el miedo y recobras tu fe.

»La vida te quita el amor verdadero, no te lo concede ni permite, hasta que dejas de intentar comprarlo con baratijas.

»La vida te aleja de las personas que amas, hasta que comprendes que no somos este cuerpo, sino el alma que él contiene.

»La vida se ríe de ti tantas veces, hasta que dejas de tomarte todo tan en serio y te ríes de ti mismo.  La vida te rompe y te quiebra en tantas partes como sean necesarias para que por allí penetre la luz.

»La vida te enfrenta con rebeldes, hasta que dejas de tratar de controlar.

»La vida te repite el mismo mensaje, e incluso con gritos y bofetadas, hasta que por fin escuchas. La vida te envía los rayos y tormentas, para que despiertes. La vida te humilla y derrota una y otra vez hasta que decides dejar morir tu EGO.

»La vida te niega los bienes y la grandeza hasta que dejas de querer bienes y grandeza y comienzas a servir.

»La vida te corta las alas y te poda las raíces, hasta que no necesitas ni alas ni raíces, sino solo desaparecer en las formas y volar desde el Ser.

»La vida te niega los milagros, hasta que comprendas que todo es un milagro.  »La vida te acorta el tiempo, para que te apures en aprender a vivir.

»La vida te ridiculiza hasta que te vuelvas nada, hasta que te hace nadie, y así te conviertes en todo.

»La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar. La vida te lastima, te hiere, te atormenta, hasta que dejas tus caprichos y berrinches y agradeces y respiras.

»La vida te oculta los tesoros, hasta que comprendes el viaje, hasta que sales a buscarlos.

»La vida te niega la Magia, hasta que la ves en todos y en todo.

»La vida te acorta, te poda, te quita, te rompe, te desilusiona y te agrieta, hasta que solo en ti queda amor».

Bert Hellinger.

 

 

 

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