ESCLAVOS EN EL SIGLO XXI


Por Manuel Medrano

Son muchos los colombianos que no les importa la fragilidad del sistema democrático del país. Parecen no entender que la promiscuidad de los casos anormales que suceden de manera apocalíptica, tarde o temprano afectará directamente el avance y el desarrollo del País.

Por mucho tiempo hemos sido testigos mudos de la apatía de un pueblo que ha sido víctima de su desinterés y de su letargo. Un pueblo que, ante los últimos acontecimientos, sigue caminando absorto, dando la sensación de que no le afecta, de primera mano, la erosión económica que causan los cíclicos escándalos de corrupción política ni el cínico comportamiento de la clase dirigente.

Parece que vivieran en otra dimensión sin percatarse, que esta tierra maravillosa, que es Colombia, hay que recuperarla, por el honor y dignidad de nuestros hijos, quitándoselas de las manos a los políticos, y seguir al pie de la letra la propuesta del escritor, Francisco Rubiales en su obra Políticos Los Nuevos Amos: “La gente ha sido obligada desde el poder político a hacer lo que no quiere, aprobar lo que desaprueba y a defender lo indefendible”.

Solo basta  recordar  lo que sucedió con Yidis Medina, Representante a la Cámara, mujer pueblerina y sin experiencia, la cual fue abordada por dos alfiles del presidente, de esa época, para pedirle que votara en el Congreso, para derogar un articulito de la maltrecha Constitución Colombiana, hasta el mismo Presidente, a manera de súplica, se arrodilló ante Yidis para decirle que su voto por la reelección era necesario para salvar un país el cual, ellos, los políticos, han venido sacrificando y usufructuando a sus anchas. Le ofrecieron dadivas, como un consulado y varias notarias.  Todos conocieron esta historia, pero la ignoraron, la taparon con otro escándalo. Yidis Medina terminó presa y desprestigiada por contar a Noticias Uno, la verdad de ese atropello a la democracia.  Hay tantos escándalos ya olvidados y sucesos deleznables en la historia no contada de la Patria:

El Proceso 8 Mil que estuvo en la inútil Comisión de Acusaciones del Congreso de la República. La Guerrilla, la cual tuvo su origen en el desgobierno y el abandono del campo colombiano por parte del Estado, La Para Política utilizaron las armas para el despojo y el desplazamiento, personajes como Mancuso, Jorge Cuarenta, Don Berna, Rodrigo Cadena y los hermanos Castaño, algunas de estas joyitas fueron aplaudidas en el Congreso Nacional.  El exterminio de los líderes de Unión Patriótica y los asesinatos de quienes se les ha dado por llamar líderes Sociales en la actualidad. Y la pobreza y el hambre que acosa a un amplio sector del país gobernado por los políticos. Los mismos causantes de esa gran tragedia de Colombia.

Según Francisco Rubiales, son los mismos perros de siempre, pero con distinto collar en cada época. En el presente se han puesto el collar de la democracia.

Han aprendido que el esclavo, para ser dominado, antes debe ser engañado, y lo engañan con la retórica de interés general “con la trampa del bien común,” con la exaltación de valores aparentes, que en realidad, ya  están huecos como *Patria*, *solidaridad*, *libertad*, *igualdad*, *fraternidad*; mientras se ignoran otros  como *sabiduría*, justicia* y bondad*, quizás más necesarios en este siglo, y se les engaña, sobre todo, con el*sufragio universal*,un espejismo fascinante que hace creer al ciudadano que tiene el poder de elegir a sus líderes, cuando en realidad son las élites de los partidos las que eligen y controlan a los electos. Afirma el autor del libro, Políticos, Los Nuevos Amos, en el introito de su obra. La cual recomiendo leer, a quienes deseen contribuir con el proceso libertario que hay que acometer para lograr despertar al ciudadano tranquilo del sueño del conformismo y la pasividad. Rubiales propone la eliminación de los políticos profesionales y de sus actuales partidos. Pero para lograrlo se hace indispensable instaurar una sociedad de valores y proyectar el advenimiento de un ciudadano que se capaz de liberarse del yugo esclavízante de la clase política.

Francisco Rubiales, también es autor del libro, Democracia Secuestrada, donde plantea la necesidad de un ciudadano libre y rebelde frente a las tendencias opresoras que se tomaron el Estado, sugiere el debate cívico, en aras de generar los dos productos que la humanidad necesita con más urgencia para regenerar la democracia: ciudadanía y rebeldía.

Según el autor, la rebeldía ha sido siempre el motor de la historia. “La civilización no le debe nada al conformismo y al sometimiento. Sin rebeldía no hay democracia y los poderes tienden a volverse despostas y totalitarios”.

Quien debe mandar y ser tenido en cuenta en una democracia es el ciudadano. Pero en nuestro entorno ha sido desplazado de manera arrogante e ilícita por los políticos, que utilizan el clientelismo y las prebendas para someter a un pueblo resignado y atrapado en el escenario del acostumbramiento.

“Una democracia real es la que otorga poder al ciudadano y no a sus intermediarios”.

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