ENTRE DESADAPTADOS Y FANÁTICOS


Por: Manuel Medrano
“Los presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano, por eso se hacen elegir para gobernar con el propósito de corregir esos problemas. Culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre”. Ángela Merkel

Ahora lo normal, infortunadamente en este país, es toparse con desadaptados, estúpidos y fanáticos en cualquier lugar o escenario, desde el más limitado al más complejo, desde una escuela rural en un pequeño municipio hasta en una universidad de las grandes ciudades o desde una alcaldía hasta la presidencia de la república. Ellos se han ido reproduciendo en las redes sociales que han resultado ser tierra fértil, donde abunda la habitual manera de comportarse, agrediendo sin piedad a aquellos que hacen uso de la sindéresis y las buenas maneras; ignorando el peligro en que se han convertido para el devenir de una nación que necesita, hoy más que nunca, de un capital humano que esté dispuesto a dar lo mejor para que las aguas retornen a su cauce.

Los acontecimientos que han llenado la cotidianidad por estas calendas, no pueden ser el componente de la nueva normalidad, no podemos confundirnos.

Facundo Cabral en uno de sus cantos filosofales decía que, “el hombre no aprende jamás”, y es cierto, la terquedad y la estupidez aflora y aparece la tormenta, después cuando la mar está en calma volvemos a desafiar al Omnipotente, que a pesar de lo mucho que nos ama, nos deja inmerso en el libre albedrío, el cual ha sido el culpable de la debacle y de muchos avatares que nos estresan y deprimen.

Definitivamente tiene que ser un desadaptado quien vaya en su automóvil y al tener un percance con un humilde carretillero, argumente que su carro tiene un rayón que vale dos millones de pesos y, sin que medie autoridad alguna, se lleve los aguacates, los plátanos y las papas del humilde hombre. ¡Insólito! Esto sucedió en Barrancabermeja. O que un estudiante colombiano de 16 años de nombre German Leonardo Abril haya ido a Cuba becado a estudiar Medicina y al llegar a Colombia intentó estudiar Neurocirugía y en todas las Universidades donde lo entrevistaron, no lo aceptaron por Izquierdista, comunista, guerrillero o Castro-chavista, se vio obligado a irse becado a estudiar a la Universidad Sechenov, en Moscú, Rusia, donde fue aceptado en el 2017. Por su alto coeficiente intelectual lo llamaron a ser parte del grupo de científicos que empezaron a trabajar en la creación de la vacuna rusa contra el Coronavirus. Hoy los medios de comunicación del mundo están contando la historia del talentoso joven que Colombia dejó emigrar por prejuicios políticos y se ha convertido en el único latinoamericano en estar participando en el equipo médico de dicha vacuna.

En qué lugar debemos ubicar al ministro de defensa Carlos Holmes Trujillo que pretende aspirar a la presidencia de la república y ni siquiera puede ocultar su arrogancia y pedantería, cuando mira hacia el horizonte ignorando los arreboles, y es incapaz de contemplar la belleza del arcoíris al final de una lluvia en primavera. Hay que creer que somos un pueblo estúpido para elegir a un tipo de su calaña.

Otro que encaja en uno de estos peligrosos perfiles es el habitante de El Ubérrimo, que en uno de sus últimos trinos con motivos del infortunado accidente del hijo de un campesino disfrazado de soldado que le pegó un tiro en la cabeza a una mujer cuando viajaba por las carreteras del Cauca con su esposo y unos amigos. Este señor que se cree el dueño de la patria, trinó lo siguiente en su cuenta de Twitter: “Inseguridad psicológica en muchos soldados y policías conduce a errores fatales. Santos minó moral de las FF AA. Narcoterrorismo y prohibición de combatirlo debidamente aumentan desmoralización”.

Mientras otros aprovecharon el conflicto armado para despojar a los campesinos de más de 6 millones de hectáreas de tierras y ahora se hacen los fanáticos y afirman con argumentos distractores que Juan Manuel Santos le entrego al país a la FARC. A sabiendas, que el país sigue secuestrado por los despojadores y por los privilegiados que lo gobiernan para beneficio de sus iguales, excluyendo a los indios a los negros y los pobres.

Hay que ser muy fanático para creer que después de 2 años de gobierno del presidente, Iván Duque Márquez, la culpa de la situación actual del país sea de Juan Manuel Santos, como si no conocieran la triste realidad de un país limitado por las consecuencias de la incapacidad de pensar en lo social y la manipulación de los excluidos de parte de sus dirigentes. Pero lo cierto es que por perjudicar al adversario son capaces de sabotear lo que sería beneficioso para todos y fue lo que sucedió con el Proceso de Paz. Simplemente lo sabotearon aprovechando el odio del líder del Centro Democrático contra el presidente que consiguió los Acuerdos de la Habana.

Se inventaron que Santos le entregó el País a la guerrilla, aprovecharon el plebiscito para manipular a la opinión publica y lograr que salieran a votar emberracados. Han logrado el objetivo, pero no han podido hacer trizas los acuerdos, sin embargo, las masacres y la violencia están de vuelta.

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