EL SILENCIO DE LOS POBRES


Por Manuel Medrano

Sería muy conveniente que todos iniciáramos un proyecto colectivo que resultara fundamental para rescatar este país secuestrado, a esta Colombia que llegó al siglo XXI cabalgando como si nada le Importara.

Un proyecto que nos estamos debiendo nosotros mismos, en aras a que desaparezcan la rabia y el dolor que nos carcome en lo más intrínseco de nuestro ser, mientras vemos como los cambios estructurales que necesita el país no aparecen por ninguna parte. Seguimos durmiendo el sueño de los justos, esperando que alguien venga a redimirnos.

Si queremos escribir entre todos, la historia de una Colombia justa y en paz, tenemos que empezar de inmediato a actuar con energía y no esperar que vengan los tiempos de elecciones, porque en Colombia hablamos de la existencia de una democracia participativa y no participamos, vivimos ansiosos de paz y no somos pacíficos. Por el contrario, somos agresivos e intolerantes, y no tenemos la intención de capacitarnos en todos los componentes de cultura ciudadana y de cultura política; los cuales, son aspectos indispensables para el desarrollo del capital humano, tan inherentes y esenciales para empezar a escribir entre todos, la historia de una Colombia Justa y en Paz.

Debemos ponernos de acuerdo en lo fundamental para percatarnos de todos los factores que pueden coadyuvar a potencializar nuestro proyecto de vida, que es el proyecto de todos los colombianos: vida digna y calidad de vida.

Ni siquiera hemos sentido y palpado en nuestra piel los vientos de paz y armonía que empezaron a soplar con la firma de los acuerdos de la Habana.  Algo ha cambiado, empero no nos hemos percatado de ello por estar pendientes de los mal llamados líderes políticos, los cuales solo piensan en sus intereses personales y no en lo esencial para la transformación nacional. Si el pueblo no despierta y asume su rol nunca dejará de ser tratado como un rebaño y jamás se podrá recuperar el tiempo perdido. Es necesario recapacitar y entrar en razón, porque participar en política no solo es salir a votar en tiempos de elecciones, eso no tiene nada que ver con la democracia participativa de la que tanto se alardea en Colombia. El filósofo Platón dijo: “Uno de los castigos por reusarte a participar en política, es que terminaras siendo gobernado por hombres inferiores a ti”. Hombres inferiores a ti, que te han manipulado, fanatizado y polarizado para tomar ventaja de tu apatía, tú no tienes los privilegios que tiene esa clase política que tanto defiendes.

Por su parte, el exministro de Estado, Rudolf Hommes dice: “que Chile nos está mostrando un ejemplo aleccionador; un país no se desarrolla si solamente se atiende la economía y se olvida a la gente, y menos si sus mandatarios y líderes se consideran mejores que los ciudadanos y creen que lo más natural es tener muchos privilegios”.

Y el representante a la Cámara por el Valle del Cauca afirma que mientras 2,4 millones de colombianos pasan hambre y algunos hasta buscan alimento en los basureros y 600 mil han perdido sus empleos este año, los bancos reportan ganancias por 7,2 billones de pesos; es decir, el 38% más que el 2018.

Ganancias a costa de la usura y endeudamiento forzoso que produce la desigualdad social. Y Colombia aparentemente sigue tranquila en medio de la rebeldía ciudadana que se ha venido exteriorizando en América Latina.

El silencio de los pobres es bastante elocuente, ellos se acostumbraron a sufrir callados y apelan a la economía de rebusque. En muchos pueblos y ciudades el mototaxismo ha sido recurrente como componente de supervivencia para los pobres. La recuperación del tejido social depende de la sociedad civil y la clase media que está a punto de explotar si no se hacen las reformas pertinentes y se acaben los privilegios.

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1 Comment

  1. 17 diciembre, 2019
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    Da para un buen cuento este título… un pueblo que perdió el habla y la suya e la robaron y habla contra ellos…

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