EL HOMBRE DE LA CARRETA


Por Manuel Medrano

Como Dios en la tierra no tiene amigos/como no tiene amigos anda en el aire/tanto le pido y le pido ¡ay hombe! /Y se llevó a mi compañera…

Definitivamente, la canción Alicia Adorada, fue trascendental para que Alejandro Duran ganara el primer Festival de la Leyenda Vallenata, en 1968. Esa es la canción que Ever Teherán, canta todos los días, menos los domingos, cuando le toca rendirle culto al mismo Dios que increpa y cuestiona Juancho Polo Valencia, quien es el autor de la letra y la melodía que hizo popular la voz del Negro Durán. Ever no tiene iglesia, pero cree con una fe más profunda que la de muchos pastores de esas iglesias, que parecen unos palacios y predican el evangelio de la prosperidad y tienen varios automóviles de alta gama y jet privado.

Con una voz grave y sonora, Ever anuncia sus productos: «les traigo el plátano verde, pero también el amarillo y el maduro, para que su marido no pierda la vitalidad y la energía, señora… ¡Buenos días, por favor no salgan de sus casas!… Yo llego hasta sus puertas guardando la distancia, cumpliendo con todos los protocolos que exige el decreto pico y cedula del alcalde… También llevo la yuca y el ñame para que la sopa quede espesa y sabrosa mi señora». Ever continúa empujando con toda su fuerza su pesada carreta, le gusta pasar mucho por el barrio Florencia, de estrato 3, que es donde más lo quieren, y en donde viven los exalcaldes y exgobernadores que dejaron sus cargos sin robarse los dineros públicos. Dicen ellos, los exalcaldes y exgobernadores, que los ricos viven en Venecia.

Con su tapabocas puesto, el hombre de la carreta alegra las mañanas de su clientela contando chistes, interpretando canciones y diciendo refranes. Su gente no va a los centros comerciales, porque no los dejan entrar si el número de identidad no corresponde con el pico y cedula… «Pierden el viaje», dice Ever.  «No se preocupen, para eso me tienen a mí, que soy un negro decente, dicharachero y respetuoso». Y continua con su canción: «Como Dios en la Tierra no tiene amigos/como no tiene amigo anda en el aire/siempre le pido y le pido ay hombe/y siempre me manda mis males…». «Traigo de todo, menos ron y cerveza, eso no les gusta a las señoras que son las que me compran».

La carreta ya se siente menos pesada, producto de la buena venta. Del barrio Florencia se enruta hacia a Venecia, que es el final de su recorrido; por su puesto, continúa vendiendo sus frutas y verduras y demás frutos de pan coger a quienes se lo soliciten a su paso por el hechizo de sus cantos, amabilidad y carisma.

Ever Teherán es de los pocos hombres honestos por estas calles, donde hace tiempo la honradez pasó de moda. Tiene tres hijos, dos hombres y una mujer, todos estudian. Algunas veces el mayorcito lo acompaña y le ayuda a empujar la pesada carreta que es la fuente de la decrepita economía familiar, pertenece a ese grupo etario que vive en los barrios marginados y aún no se contamina.

Hay una pobreza espiritual y una mental. La pobreza tiene consecuencias en varias dimensiones. La más inmediata es el perjuicio que ocasiona a millones de personas en su educación, salud y cultura. Y desde el punto de vista social, la marginación conduce a la de-socialización de las personas y a las condiciones propicias para las conductas delictivas, y genera el mercado político de la demagogia.

La pobreza es una endemia que afecta a millones de personas en el mundo, donde 1400 millones de personas sufren pobreza extrema y más de 900 millones padecen hambre, no tienen agua potable, y otros servicios básicos como salud y educación. Según Naciones Unidas, hay 836 millones de personas que siguen viviendo en la pobreza absoluta o extrema, y viven en entornos donde la exclusión y la discriminación son protagonistas.

La falta del control de la natalidad es una de las causas de la pobreza, en el año 2011 la población mundial era de 7 mil millones de personas. Ahora la previsión es que en el año 2050 aumente hasta rebasar los 9 mil millones, según el Fondo de Población de la ONU. Esto, lógicamente, contribuirá al aumento de la desigualdad si no se toman las medidas para frenar las causas que provocan la pobreza.

Es necesario que la sociedad en conjunto cambie las estructuras políticas sociales y económicas injustas, para ponerlas al servicio de los desfavorecidos e insistir en la estrategia de movilización social y proyectos de desarrollo en comunidades vulnerables. Ever Teheran es un claro ejemplo de que la lucha contra la pobreza es posible en solitario, aun cuando exista un Estado ausente.

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