EL GRAN NEGOCIO


Por Manuel Medrano

Cuando empezaron a elegirse los alcaldes a través del voto popular, la gente esperaba que este cambio tendría un impacto de gran profundidad en la vida misma de esas ciudades y municipios en que la pobreza se convirtió en un estigma limitador para encontrar un camino hacia la dignidad del ser, y a la posibilidad de formar un capital humano talentoso y productivo.

Transcurridos 31 años de haberse elegidos lo alcaldes, el 13 de marzo de 1988, como una conquista democrática anhelada, pero que en realidad eclipsó el querer y el optimismo ciudadano por haberse convertido la lucha por el poder local en un componente generador de violencia, inicialmente con el protagonismo guerrillero y después con el paramilitarismo, los cuales  financiaban sus actividades saqueando las arcas municipales y extorsionando a los alcaldes para conseguir  contratos millonarios y nunca realizaron las obras, después la falta de compromiso de quienes llegaron a administrar su municipios sin un noble propósito y con mucha falta de creatividad para acercarse a los sectores más vulnerables.

Los alcaldes atrapados entre el clientelismo y los políticos tradicionales fueron dejando en evidencia las falencias de la elección popular de alcaldes. Las cosas empeoraron cuando a la actividad clientelista se le sumó la decisión de convertir la política en un negocio y la ambición desmedida de riqueza de quienes administran la cosa pública.

Los empresarios, cuya misión es hacer dinero son incompatibles con la política, cuya misión es contribuir con el desarrollo institucional. Ellos pasaron de ser simples patrocinadores de candidatos a ser socios directos de la empresa lucrativa en que convirtieron esa noble actividad. Es así como ahora llevan sus propios candidatos a los concejos municipales e invierten grandes sumas de dinero para obtener una o varias curules en los cuerpos colegiados municipales, con el único fin de negociar con los alcaldes la entrega de una buena secretaría y convertirlas en fuente de enriquecimiento. Enriquecimiento ilícito.

Ahora lo que tenemos son municipios más pobres y con menos oportunidades para lograr la prosperidad. La política se convirtió en el gran negocio y son las corporaciones y fundaciones y hasta mecenas creativos los que trabajan por la recuperación del tejido social.  Es el caso de la Fundación Tierra de Hombre que está realizando un excelente trabajo con las instituciones educativas de 5 municipios del departamento de Córdoba para la recuperación del tejido social y La Corporación Ecoss que está capacitando a sectores de la Región de la Mojana en procesos de Formación para la Gestión Pública del Agua y Pedagogía y Cultura para la Paz y Protección del Agua y en Cultura de Paz en Alianza con la Universidad de Sucre.

Pero hay una desidia en los alcaldes para acercarse a las clases marginadas, están solo empeñados en construir mega obras y esparcir concreto por doquier y no diseñan una estrategia para recuperar a la clase más empobrecida.

Hay un caso digno de imitar y que es conocido por la Comunidad Internacional porque está ocurriendo en uno de los pueblos más pobres del mundo, Madagascar, África; Allí el padre Pedro Opeka, de origen argentino ha levantado 5 pueblos donde ya viven 20 mil personas, fundó la Asociación Humanitaria Akamasoa, la cual consiguió tierras fiscales y ayuda económica internacional para lograr su cometido. De igual forma, consiguió que miles de chicos asistan a la escuela y otros miles trabajen en emprendimientos, medio millón recibió apoyo en su centro de acogida.  El padre Opeka afirma que no se puede seguir tratando a los pobres con desprecio. Hay quienes quieren proponerlo como candidato al Premio Nobel de la Paz.   Que lastima que los alcaldes no lean la biografía de Nelson Mandela ni del Padre Pedro Opeka para que se sensibilicen y se acerquen a los jóvenes de los barrios pobres con escuelas de formación deportiva, con escuelas de música y artes motivadoras que logren rescatar a los muchachos de las entrañas de las drogas y las pandillas y entiendan que la política no es ni un negocio ni tiene que ver con el ejercicio mafioso en que la han convertido

 

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