ALREDEDOR DE LOS AÑOS DE NOEMÍ


NOVELA DE IGNACIO VERBEL VERGARA

Pedro Miguel García Torres

Los años de Noemí, novela de Ignacio Verbel Vergara, publicada en el 2005, es una parábola de la vida, no solo de la de Noemí y Cristiano Cabel, los personajes centrales, sino de la de todos y cada uno de nosotros, que transitamos a paso firme hacia la senectud; esa etapa de la vida que algunos verán lejana, pero que en un abrir y cerrar de ojos nos situará dentro de ella. Contada en forma magistral en un lenguaje circular que envidiaría cualquier director de cine; y narrada de manera alternativa por sus protagonistas con un lenguaje florido y poético, en Los años de Noemí se combinan en forma coherente las más castizas expresiones del castellano clásico, con los coloquiales términos de la costeñidad sinuana-sucreña.

El éxito conseguido por Cabel como comerciante habilidoso, y el hecho de haberse complementado con la más preciosa, distinguida y talentosa de las damas de la región, fue suficiente para que floreciera una primavera de prosperidad que usufructuaron ellos y los familiares de ambos, que acudían en forma profusa a ese oasis de bienestar en medio de tantas privaciones que se padecían en la comarca. Ese sito de privilegio en lo económico, y en los aspectos que le son conexos, estaba sólidamente sustentada sobre dos columnas, pero cuando una de ellas faltó al fallecer Cabel, la ambición y la envidia hicieron aflorar ese lobo que llevamos por dentro y del que nos habló Thomas Hobbes, que mostró sus dientes en la jauría depredadora que fue el principio del fin del reinado de Noemí.

Entre esos familiares que llegaron en el esplendor de la primavera de la pareja Cabel-Noemí, hay que destacar a Ernesto Sacramento, cuyas reflexiones (cuando ya trajinado por los avatares de la vida, regresó al pueblo) nos dan cuenta, del deterioro del estío y la crueldad del invierno en la vida de la protagonista principal de este drama; convencido de que: “Uno se va quedando solo con los recuerdos”, sobre todo de aquellos que nos permiten “escuchar por allá en lo más profundo del alma”, y que son “las cintas de los filmes que hemos vivido y que cuando muramos, quizás se borren para siempre”.

Su reencuentro con Noemí fue decisivo para ambos. El lamentable estado de la anciana lo llevó a la conclusión de que parece que olvidáramos que algunas de nuestras células ya han iniciado el proceso de putrefacción y, que lo maravilloso es que estemos vivos a pesar  de tanto intercambio fétido en nuestro interior; y más sorprendente aun es, que de nosotros puedan surgir sentimientos sublimes, entre ellos la compasión que brotó en él por Noemí, cuando comprendió que esa dama que en su momento le tendió la mano “estaba en un infierno, en un insoslayable reino de la amargura y tormento interior…que gordos y osados alacranes les desgarraban el corazón, que arañas de largas y peludas patas le destruían las entrañas”. Ese sentimiento lo llevó a aplicarle la eutanasia a ese ser humano abandonado por todos, para eliminar el dolor, concluir la parábola de su decrepitud y, “dignificarla con la muerte”.

Es gratificante que las nuevas generaciones tengan la oportunidad de hacer un alto en sus chats y entretenidos programas televisivos, que en algunos casos resultan alienantes, para mirar el proceso de urbanización que han sufrido nuestras aldeas y pueblos que, a medida que se integran a la corriente del progreso han ido perdiendo el encanto de la romántica ruralidad y solidaridad campesina. Eso lo pueden encontrar en la novela que Ignacio Verbel ha puesto a nuestra disposición, que es un caleidoscopio para mostrarnos en forma sucinta pero bellamente hilvanada la trama que se esconde en ese proceso que va desde la ingenuidad de nuestros abuelos al sitio a donde nos ha llevado la prosperidad; que  está plagado de intrigas, golpes de suerte, persecuciones a quienes se atrevieron a pensar y proponer una sociedad más justa, así como los crímenes que han enlutado ese recorrido.

Los padres y educadores tienen con esta obra, la oportunidad de hacer enamorar a sus hijos y discípulos de la buena literatura. No me cabe duda que, con esta novela Ignacio Verbel Vergara, se ha ganado un sitio de honor, no sólo en la narrativa del Caribe colombiano, sino en el panorama nacional.

**PEDRO MIGUEL GARCÍA TORRES, sociólogo de la Universidad Simón Bolívar con posgrado en Desarrollo Humano de la Universidad Externado de Colombia. Profesor de la Universidad del Atlántico por 33 años. Estudioso de los componentes político y social de la novelística nacional.

 

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